Maldifassi recalca que nadie ha fallecido hasta el momento a causa de la radiación en Fukushima, que nadie falleció por radiación en Three Mile Island, Pensilvania, y que en Chernobyl, Ucrania, las víctimas no fueron miles sino, según la OMS, directamente fueron cincuenta y ocho. Es categórico al afirmar que la tecnología top la posee Francia, y recomienda no consultar la opinión de los ciudadanos para una decisión acerca de la energía nuclear porque es incomprensible para la gente en general. En medio de las noticias de la contención del jinete radioactivo -que enfrentan cada jornada 400 técnicos, trabajadores e ingenieros- que llegan desde el Imperio del Sol Naciente, Maldifassi recibe a Enfoque en dependencias de la UAI.
¿Fue una sorpresa para usted la emergencia nuclear que tuvo Japón?
— Con un terremoto de esa magnitud y el tsunami correspondiente, habría sido sorprendente que no hubiera pasado nada en las centrales nucleares. Fue un terremoto grado nueve, y un tsunami que entrega imágenes dramáticas en TV. Ahora, lo notable de esto es que debido al terremoto once reactores se apagaron automáticamente. Todos los sistemas de seguridad operaron y los reactores se mantuvieron refrigerados durante una hora por los sistemas de emergencia. Recién una hora después, debido al tsunami, el cual arrasó los generadores de emergencia, no se pudo mantener la refrigeración.
Lo que sí sorprendió es que Japón, con una reconocida cultura antisísmica y tecnología del más alto nivel, no previó que un tsunami pudiera tener más de dos metros. ¿Un descuido por parte de la Tokyo Electric Power Company y de los reguladores?
— Creo que si hubieran colocado unas barreras más grandes también habrían sido sobrepasadas, porque el tsunami pasó por arriba de edificios de tres pisos. Cabe destacar que los reactores resistieron íntegramente el terremoto grado nueve. No hubo destrucción física de los edificios ni de las instalaciones. Prever todas las circunstancias es bastante difícil.
¿No le parece que es una curiosidad histórica, muy triste por cierto, que el único país que haya sufrido un ataque atómico hoy sufra las secuelas radioactivas de un accidente de su propia industria?
— En este momento, como resultado de la radiación en Fukushima no ha muerto nadie. Cabe destacar que como resultado del terremoto han fallecido, lamentablemente, unas veinte mil personas. Lo que hay es una alarma de emisión de material radiactivo, la cual se está tratando de controlar. Se han detectado niveles de radiación en el agua y concentraciones de yodo radiactivo que son no permisibles para los niños, pero sí para los adultos. La situación no se puede comparar con una bomba atómica. Como digo, nadie ha fallecido por el momento por causa de la radiación, si bien trabajadores que están tratando de mantener las plantas refrigeradas son afectados por sobredosis de radiación, una situación bastante grave. Los reactores siguen emitiendo radiación y en algún momento tendrán que apagarlos.
¿Cómo se apagan?
— Van a tener que hacer lo mismo que en Chernóbyl: taparlos con cemento. Después desarrollar un plan para ir desmantelando.
¿Es cierto que Fukushima usaba una tecnología de la General Electric que tenía más de cuarenta años?
—Los reactores son de agua en ebullición fabricados por General Electric. El reactor de Fukushima 1 tiene cuarenta años y hay una situación bastante paradójica: el reactor estaba a punto de ser desmantelado -en marzo- y en este momento está accidentado.
¿Cuántos años es la vida útil de un reactor?
— Unos cuarenta años. Hoy en día los reactores que se están construyendo en Japón están planificados para durar sesenta años. Pero lo que dura realmente es la vasija de presión porque todos los componentes externos se pueden reemplazar. El núcleo se cambia, las bombas se pueden cambiar, pero la vasija en sí limita la vida del reactor.
NO OPINA LA CALLE
Con lo ocurrido en Hiroshima y en Nagasaki en 1945, para siempre en la memoria de la gente, este problema ha generado un debate bastante intenso.
— No al nivel de la población. Que yo sepa en Japón nunca se hizo un referendo ni hubo consultas populares, sino que debe haber sido una discusión política muy interesante a nivel del Legislativo y del Ejecutivo, que son los que finalmente deciden si se implementa o no energía nuclear en un país. El problema de Japón en este momento es que importa el 86% de la energía y el 99,7% del petróleo que consume.
¿Cree que Chile debe tomar una decisión sobre la energía nuclear, dada nuestra escasez energética, que la coyuntura internacional además intensifica?
— En estos momentos proponer reactores nucleares es inoportuno. En veinte años más, cuando el fantasma de Fukushima vaya desapareciendo tal como el fantasma de Chernóbyl, en Chile va a haber una discusión muy seria, y creo que la energía nuclear tendrá que ser reconsiderada porque somos tan dependientes de la energía externa como lo es Japón. Una central nuclear equivale a cuatro o cinco centrales a carbón. Lo único que puede suplir las necesidades energéticas del país a futuro es el carbón, si se descarta la energía nuclear. Hoy Hidroaysén es imprescindible porque no habiendo energía nuclear el país va a necesitar el máximo de energía y con puras plantas de carbón nos vamos a ensuciar tremendamente. Por lo tanto, de aquí a veinte años va a tener que reavivarse el debate acerca de la utilización de la energía nuclear o no.
¿Usted cree que le da más legitimidad a la opción nuclear un referendo popular? ¿Eso ha pasado en alguna parte?
— El único país donde se ha hecho un referendo popular respecto de la energía nuclear, que yo sepa, fue Austria, y la energía nuclear perdió por un 0,2%, con un reactor nuclear que estaba construido, listo para entrar en operación. En los alrededores de 1970 el reactor estaba terminado, pero fracasó al perder el candidato que lo apoyaba. Fue muy confuso.
El tema es demasiado complejo.
— El problema de la energía nuclear es que es una tecnología de difícil comprensión para el público. Y el concepto del Estado ilustrado propende a que la toma de decisiones complejas recaiga en el Ejecutivo y Legislativo. En todos los países la decisión política de implementar energía nuclear, excepto en Austria, pasa por instancias de decisión política de ese nivel y no de la población porque ella no sabe cómo funciona un reactor nuclear, no entiende qué es la energía nuclear. Por lo tanto, hacer una consulta bajo esas condiciones es preguntarle a quienes realmente no saben y por lo tanto sería una decisión no informada y basada más bien en prejuicios y opiniones formadas a partir de oídas o de campañas políticas.
Además conocemos de los accidentes más que de los beneficios de la energía nuclear.
— La energía nuclear está desprestigiada porque cada vez que ocurre un accidente le dan un carácter dramático. En Estados Unidos se habla de Three Mile Island, y allí no se le quebró un vidrio a nadie. El reactor se dañó, perdió plata la compañía, hubo un escape de material radiactivo declarado como menor y nada más. Tanto es así que dos días después del accidente (28 de marzo de 1979) se paró el Presidente de Estados Unidos frente al reactor y dijo: "Señoras y señores aquí no pasa nada, no tengan miedo". Siempre se habla de Three Mile Island como un terrible accidente y no murió nadie. En Chernóbyl se pensaba que iban a morir cientos de miles de personas y un informe de la OMS dice que directamente los muertos fueron cincuenta y ocho. Indirectamente no se sabe porque el índice de cáncer en esa zona confunde los diagnósticos. Entonces hoy muchas voces dicen "lo que pasa en Japón es crítico...", y no ha muerto nadie, frente a una mortandad lamentable de veinte mil personas a causa de un terremoto y un tsunami catastróficos.
A su juicio, ¿qué país posee la tecnología nuclear más innovadora, Francia, Rusia, Japón, Estados Unidos o Inglaterra?
— Según mi criterio, el único país que tiene un sistema nuclear que funciona es Francia: posee reactores estandarizados, tiene una sola empresa que diseña y fabrica reactores, un sistema de reprocesamiento, y el 70% de su energía eléctrica proviene de reactores nucleares. Venden reactores a otros países, y están construyendo el reactor más grande del mundo en Finlandia. Los reactores franceses van como en la cuarta generación en términos de mejoramiento.
¿Es superior a la tecnología estadounidense?
— Estados Unidos ya no tiene tecnología nuclear. La tiene para sus submarinos, para sus portaaviones, pero en reactores nucleares de potencia le vendió toda su capacidad técnica a Japón. En estos momentos Hitachi y Mitsubishi son los que fabrican los reactores que antes hacían General Electric y Western, así que si Estados Unidos quisiera construir hoy un reactor tendría que recurrir a las empresas japonesas.
¿Y en Francia la empresa que construye los reactores nucleares es estatal o privada?
— Areva es una empresa semiestatal. Funciona con capital estatal, pero opera como privada.
Puede ser un prejuicio pero la impresión generalizada es que cuando ingresa la empresa privada a un sector clave privilegia más la rentabilidad que la seguridad, que en esta área importa mucho. Tal vez cambiaría la percepción en la opinión pública chilena, al menos un poco, si la empresa que instalara y operara centrales nucleares fuera el Estado.
— Cuando se habla de empresas públicas y privadas hay una diferencia substancial, que es el impuesto a las ganancias. Como las públicas no tienen ganancias pueden destinar muchos más recursos a reinvertirlos en los propios proyectos que realiza. Pero por otro lado las empresas públicas en muchos países han demostrado ser ineficientes. Es un poco prematuro decir cuál sería mejor. Creo que para comenzar con la industria nuclear en Chile sería conveniente que fuera una empresa estatal o una empresa mixta con capitales privado y estatal, con el propósito de asegurar que la puesta en marcha cree las condiciones legales para que el sistema nuclear a nivel de país sea más efectivo. Porque si parte la empresa privada desarrollando los reactores o estableciendo centrales de generación, aparece inmediatamente el antagonismo Estado regulador-empresa privada productora, y se entra en una condición de tensión inconveniente.
NUCLEAR V/S CARBÓN
Algunos consultores eléctricos, como Francisco de Aguirre, dicen lo que usted: o es carbón o es energía nuclear.
— Lamentablemente para nuestro país esa es la situación. Lo otro es llenarnos de molinos como hicieron los españoles, pero ahora España ya no quiere más molinos porque el problema de la energía eólica es que tiene un factor de carga muy bajo. El factor promedio de la Central Canelo es de un 20%, lo que significa que el 80% no genera, y como las personas necesitamos el 100% del tiempo la electricidad hay que instalar junto con las centrales eólicas otras centrales que operen cuando las eólicas no, y eso encarece las instalaciones. Entonces no hay que mirar sólo las centrales eólicas y su costo sino que el costo completo de generación. Las eólicas son un complemento a la generación normal. Agotada la energía hidráulica -porque lo único que nos queda es Aysén- contamos con carbón, nuclear y nada más.
¿Cómo juzga usted el rol que del mundo político? La Presidenta Bachelet creó una comisión, Zanelli; el actual Presidente hizo un acuerdo con Francia y Estados Unidos. ¿Qué le parecen esas decisiones? ¿No van un poco lento?
— Es relativo, pero sí va más lento de lo que fue el período del Ministro de Energía, Marcelo Topkman, que en su último año impulsó fuertemente la energía nuclear. Y el gobierno del Presidente Piñera ha pospuesto la decisión política de la energía nuclear porque trae mucha controversia. Creo que el Gobierno no tiene mucho interés en dilapidar sus activos políticos en una discusión que puede ser muy desgastadora. Por lo tanto, como la energía nuclear es una decisión política, los gobiernos lo toman con calma. Lo que ocurrió con Francia son tratados de cooperación en el área de capacitación. El Gobierno no tiene ningún proyecto nuclear. De hecho, el ministro Raineri decía 20 y 20, el 20% de la energía al año 2020 generada por centrales renovables, y el ministro Golborne dice "nosotros seguiremos un poco con lo que hizo la Concertación, pero no vamos a tomar ninguna decisión. Vamos a continuar tratando de capacitar a la gente, aprender cierta tecnologías, pero no vamos a impulsar ningún proyecto ni nada por el estilo". Bueno, todo es relativo en términos de política. Algunos querrían que esto fuera más rápido, y otros que ni siquiera se hable del tema nuclear.
Parece claro que la administración Piñera no abordará una agenda nuclear.
—El gobierno tiene su propia agenda, y la energía nuclear no está contemplada. Ahora, si hay personas que creen que va muy lento, que propicien en el Parlamento una discusión.
Si usted tuviera la autoridad para tomar decisiones en esta materia, ¿qué definiría de aquí a los próximos cinco años?
— Volviendo a mi declaración inicial, en la cual establezco que en Japón los reactores funcionaron bien al apagarse, el sistema de refrigeración funcionó bien durante una hora y que lo que dañó al reactor no fue el sismo sino el tsunami, hay medidas de mitigación que se pueden utilizar para evitar daños debido a estas circunstancias. Creo que la alternativa nuclear sigue siendo técnicamente viable. Si de mí dependiera, como dijo en una conferencia aquí en la universidad la señora Vivian Blanlot, ex Ministra de Defensa, lo que habría que hacer es estudiar más a fondo el tema. Y habrá que decidir si la industria nuclear ofrecería una alternativa con un reactor capaz de sobrepasar el daño causado por un sismo y por un tsunami. Si la industria nuclear estuviera en condiciones de ofrecer garantías sigue siendo una alternativa técnicamente viable.
¿Hasta cuando podemos seguir postergando una decisión definitiva?
—Hasta que queramos.
Usted ¿qué recomienda?
— Hay que ver qué pasa con el resto de la energía. A nivel mundial, se dice que queda petróleo para 50 años, gas natural licuado para setenta años, uranio para cien años con la tecnología convencional y otros cien si se reprocesa, y si se usa torio queda para 300 años. Estamos hablando de una industria que se desarrolla en función de su tecnología. El uranio es mucho más abundante que el oro, que la plata y casi tanto como el estaño, y en estos momentos a nivel mundial hay una cantidad impresionante de uranio que puede ser reutilizado. El precio del petróleo va a seguir subiendo; el del gas natural licuado con lo que pasó en Japón también porque Japón creo irá por el lado del gas licuado para establecer otro mecanismos de producción de electricidad.
El escritor británico Ian Mc Ewan tuvo una postura antinuclear por treinta años, pero luego para su última novela, Solar, estudió años el tema de la energía y el calentamiento global y afirma que no se opone a la nuclear porque encontró que es viable y segura, y que Japón enseña que no hay que construir plantas nucleares donde confluyen dos placas tectónicas. El problema es que en Chile pasa eso.
— Tal como Japón en los años '60 aquí estamos en la encrucijada: ¿y si no es energía nuclear qué? Carbón, porque no vamos a tener otra alternativa. Este sueño idealista de los ambientalistas suena muy bonito. Ojalá existiera una tecnología de generación que fuera absolutamente no contaminante y que generara la suficiente energía, pero no existe. ¿Entonces si no es carbón, qué? No quieren las centrales hidroeléctricas en Aysén, no quieren las centrales a carbón, no quieren las centrales nucleares. Los ambientalistas, en el límite, llegan a lo que estableció el señor Douglas Tompkins hace unos cinco años, quien dijo que "el Estado debe limitar el crecimiento del país". ¿Tenemos que estancarnos como sociedad, como país, no seguir creciendo? Porque no es una falacia: para seguir creciendo se necesita más electricidad. Ahora, si usted me pregunta a mí si yo prefiero cinco centrales a carbón o una central nuclear, yo le digo honestamente que yo prefiero una central nuclear.
