Osorno es una ciudad agricola. La leche y la carne son sus principales productos de exportación. Ubicada a unos 950 kilómetros de Santiago de Chile, esta bella ciudad tenía desde hace años la escultura de un toro como su principal símbolo.
Ubicado en la Plaza de Armas, el toro osornino es permanentemente visitado y fotografiado por los turistas y por los propios osorninos. Pero el toro ya no estará más solo. Hoy le trajeron compañía. Una hermosa vaca y dos tiernos terneros completarán la familia. Estas culturas, eso si, se ubicarán en el nuevo edificio Bicentenario, ubicado entre las calles Bilbao y Freire, a más de tres cuadras donde está el toro.
La bella familia de bovinos representa gran parte de lo que es la ciudad de Osorno y serán todo un boom turístico y comercial. La idea es del arquitecto y empresario Raúl Ilharreguy, uno de los propietarios del edificio, que con esta acción de marketing espera llamar la atención para convertir al Edificio Bicentenario en uno de los principales centro de negocios del sur de Chile.
La vaquita de raza holstein ocupa 60m2 en la acera exterior del edificio. "La idea es que la escultura se recorra, uno puede tocarla, jugar entremedio, puede pasar debajo de la vaca, tocarle la ubre", dijo Ilharreguy a los medios, apelando a que los ciudadanos cuiden la escultura y se relacione con el espacio público.El proyecto tuvo un costo de 20 millones de pesos y fue diseñado por el artista Pablo Joré, el mismo que diseñara el toro. "Nos llevó un poco de tiempo; fue un trabajo con mucho agrado y entusiasmo y esperamos que la ciudad de Osorno también se relacione muy bien con ellas", dijo el escultor.
