Un grupo de arquitectos decidió volver a darle vida a la histórica construcción alemana-chilota que recuerda los años de expansión de Puerto Varas, cuando llegó el ferrocarril a la ciudad. Además de oficinas, se habilitarán espacios para actividades, galerías y charlas, en un proceso que contará con la última tecnología para garantizar su plena restauración.

 

A comienzos del S XX, con la llegada de la estación de ferrocarriles a la ciudad, Puerto Varas vivió un vigoroso auge económico de la mano de la agricultura y el ganado. Fue en ese contexto cuando en la década del 20, la familia Binder, de origen alemán, mandó a construir su casa en el sector alto de la ciudad. Así podrían tener una vista privilegiada hacia la estación y hacia la feria de Puerto Varas, feria que los mismos hermanos Binder instalaron a un costado de la estación, lo que favoreció fuertemente su negocio, el que miraban y vigilaban desde el majestuoso balcón de la vivienda. Fue entonces que el edificio se habilitó para un uso mixto: un ala para la residencia familiar y la otra como oficinas comerciales y centro de operaciones de la feria ganadera.

Con el correr de los años, la casa fue pasando entre propietarios (6 en total) y evolucionando en su uso, pasando desde el habitacional al comercial e incluso al educacional. Pero con la llegada del nuevo siglo empezó su deterioro. Primero como facultad de una desaparecida universidad y luego transformada a un gimnasio. “Sin dudas, lo que más ha dañado la casa son modificaciones posteriores de uso, porque se removieron tabiques interiores y eliminaron piezas. Las estructuras de maderas de este tipo son estructuras solidarias, por lo tanto, si tú modificas algo, afectas la estructura completa”, sentencia Daniel Naritelli, arquitecto que lidera la restauración.

 

La casa ha contado con 6 propietarios y pasado por distintos usos, incluidos un gimansio y una extinta universidad. Para el primer semestre de 2019 será la nueva oficina central de la Inmobiliaria Altas Cumbres y constructora Axis.

 

Y luego de una década de abandono, la casa Binder volverá a la vida recuperando el uso comercial que experimentó en sus orígenes. A partir de 2019, alojará la oficina central de la Inmobiliaria Altas Cumbres y Constructora Axis, grupo con más de 25 años en el desarrollo inmobiliario del país y que tuvo la iniciativa de recuperar esta icónica construcción, tanto para la ciudad como para el barrio donde se inserta.

La oficina de arquitectos, cuyos primeros trabajos estuvieron ligados a la restauración de las Iglesias en Chiloé, realizó un estudio para evaluar el estado de conservación de la casa. “Las modificaciones que se realizaron afectaron a la casa principalmente en dos puntos. El primero hizo que entrara humedad y se pudrieran algunas piezas; y en otro, se eliminaron tabiques y eso hizo que la estructura de piso del segundo del nivel se deformara”. Dice Naritelli.

Sin embargo, el arquitecto reconoce que el estilo de construcción de ese entonces ayudó a que la casa resistiera el paso del tiempo, de personas, embates del clima y varios terremotos. “Las casas del año 30 de este sector de Puerto Varas, en general, fueron muy bien construidas. Se caracterizan por tener influencias neogóticas. En el caso de esta casa, encontramos maderas como el roble pellín, pisos de mañío y de lingue, vigas de ulmo, laurel en estructura, etc, lo que asociado al sistema constructivo revela que fue una casa muy bien construida”, dice. Los diseños son alemanes y en la construcción participaron maestros chilotes que tenían experiencia en el trabajo en madera.

 

“Encontramos maderas como el roble pellín, pisos de mañío y de lingue, vigas de ulmo, laurel en estructura, etc, lo que asociado al sistema constructivo revela que fue una casa muy bien construida”.

 

Al momento de analizar el estado de la Casa Binder, participaron arquitectos y carpinteros, que ayudados de la tecnología láser pudieron obtener mayor información. Fue tan detallista el trabajo que se hizo el decapado de pintura mediante calor para llegar al color original de las fachadas, que resultó ser crema y celeste en las puertas.

“Estamos sumamente involucrados con ser un aporte a la ciudad. A pesar de que no es obligación normativa la restauración de esta casa, vemos que el desarrollo inmobiliario debe coexistir de manera amigable con la historia, el medio ambiente y la comunidad. Es por esto que, en el proyecto de restauración, consideramos un espacio para la realización de actividades que sean un aporte para la comunidad y que pueda utilizarse como galería, realización de charlas, etc.; como si fuese un pequeño centro de extensión”, explica Diego Croquevielle, gerente general de Inmobiliaria de Altas Cumbres.

La restauración de la Casa Binder se encuentra en plena ejecución, la que debería demorar alrededor de 10 a 11 meses, de acuerdo con la oficina de arquitectos, para estar lista durante el primer semestre de 2019.

 

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