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Salimos desde Coyhaique, la capital de la Región de Aysén, rumbo al norte por Carretera Austral. El objetivo es alcanzar Puyuhuapi Lodge & Spa, un alojamiento exclusivo ubicado en medio de un fiordo. La Ruta 7, considerada una de las carreteras escénicas más importantes del mundo, conecta Puerto Montt con Villa O´higgins en un trayecto de más de 1.200 kilómetros que mantiene una mística especial desde que se empezó a construir en la década del 70. Una que te enseña montañas de cumbres nevadas a lo largo de todo el año y cuyo paisaje está compuesto por bosques siempre verdes, ríos de aguas cristalinas, lagos de aguas turquesa y pueblos aislados. Es la Patagonia profunda.

Desde que dejamos atrás Coyhaique, rápidamente desaparece la pampa, aparecen los árboles en el paisaje y te sorprende la lluvia. La Carretera Austral te guía por algunos poblados -entre ellos Villa Maniguales- a través de un camino que ha sido paulatinamente pavimentado. Cuatro horas más tarde estamos frente a la entrada del Parque Nacional Queulat, el cual recientemente fue nominado por revista Enfoque como uno de los 15 destinos emergentes de Chile. Famoso por su Ventisquero Colgante, el Queulat cuenta actualmente con 3 senderos de diversa duración, todos ellos con sendas vistas de los hielos milenarios y la laguna Témpanos, que posee un color lechoso producto de los minerales.

Su sendero más largo tiene una longitud de 3.300 metros y en él caminamos hacia un mirador en lo alto que permite admirar de cerca el ventisquero, cascadas, la laguna y algunas cumbres cercanas. Nosotros aprovechamos esos momentos de relajo para almorzar un sándwich y beber mate, la bebida más popular de la Patagonia. Tardamos en ir y regresar, poco más de 4 horas. También existe la posibilidad de seguir un camino de 600 metros de longitud desde la zona de estacionamientos que lleva hasta la laguna. Allí, una empresa ofrece servicio de navegación a bordo de una lancha.

Otro imperdible en el parque nacional es el Bosque Encantado, una frondosa selva de líquenes, hongos, musgos, algas, helechos. Allí es posible seguir un sendero que se interna casi dos kilómetros hasta el río Cascadas y luego a la laguna Gnomos. Sin embargo, hasta la fecha, el lugar está cerrado tras ser dañado por la intensa nieve del invierno. Se estima que su reapertura pueda efectuarse durante el verano 2018.

Seis kilómetros más al norte, el Muelle Austral da la bienvenida a quienes cruzan el fiordo hasta Puyuhuapi Lodge, conocido también como las Termas de Puyuhuapi. Quince minutos de navegación en una lancha demora el pasajero en llegar hasta el hotel, ubicado en Bahía Dorita, donde se recibe a los huéspedes con un trago de bienvenida.

Las actividades en Puyuhuapi Lodge

Las Termas de Puyuhuapi son un sitio destinado al relajo. También a la aventura, a la desconexión y a la vida outdoor. Pensando en aquello, es que se decidió no contar con Internet, televisores y señal de celular, aunque existe un teléfono y un computador en caso de emergencia. Con sus 30 habitaciones y una gastronomía fresca y de la zona, una visita al lodge asoma como un imperdible cuando se viaja a lo largo de la Carretera Austral. Esto, gracias al Spa y a sus piscinas termales exteriores e interiores que invitan al descanso.

Un largo corredor exterior empedrado entre un bosque, riachuelos y puentes de madera guía desde la recepción y las habitaciones hacia tres piscinas de aguas termales, siendo una de ellas un pozón natural llamado “Los Helechos”, que tiene una pequeña cascada de agua caliente y una temperatura de 38° C. Desde allí se puede bajar a la tercera piscina, “Las Nalcas”, que tiene la mejor panorámica del fiordo. Todas ellas están habilitadas las 24 horas, permitiendo un descanso sin preocupaciones.

Puyuhuapi Lodge posee una piscina termal techada que recibe a los huéspedes hasta las 8 de la noche cada día, a excepción del martes cuando se somete a mantención. En esa misma área se realizan masajes y terapias destinados al bienestar. Quienes no estén alojados con pensión completa, pueden acceder a la piscina interior por un valor de $10.000 pesos.

Al aire libre

La zona cuenta con una serie de actividades outdoor para el deleite de los turistas. Por las mañanas se recomienda arrendar un kayak para navegar por la bahía, una instancia que permite observar la avifauna del sector, así como también toninas y pudús. En una hora puedes alcanzar la desembocadura de un río o incluso combinar el remo con un trekking por el sendero Los Canelos, cuya ruta te devuelve hacia el lodge por entre un bosque repleto de diversas especies de flora y fauna, entre ellos el Pájaro Carpintero.

En el último tramo antes de regresar se aprecian los diferentes tipos de helechos que crecen aquí y llamativos hongos de color anaranjado en algunas cortezas. Metros después, sorprenden las nalcas gigantes de casi dos metros de ancho. Nos acompañan vistas a una cascada y a la isla Pudú.

Otra de las rutas habilitadas es el “Sendero Sur”, que se interna entre coigües, maníos y tepas, donde es posible ir en busca del Chucao, uno de las aves más representativas de Aysén. Definitivamente, aquí existe un mix perfecto entre la aventura que se vive al aire libre y el descanso que regala el agua termal. Por ello se dice que cada uno viene en búsqueda de un secreto que solo es posible descubrir en esta parte de Aysén-Patagonia.

Por: Sebastián Abeliuk

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