Cementerio Tortel

En el día en que se celebra a los muertos, destacamos siete cementerios que guardan increíbles historias o costumbres culturales desconocidas. ¿Sabías que en Chile hay una necrópolis rusa, y que además es la única de Sudamérica? ¿O que en la región del Biobío hay un cementerio con decenas de tumbas, pero ningún cuerpo?

La palabra cementerio viene del griego “Koimetérion”, que significa dormitorio. Esto porque según la creencia cristiana, los cuerpos dormían en el cementerio hasta el día de la resurrección. La muerte y el homenaje a los cuerpos han acompañado al hombre desde los primeros tiempos, con ritos y todo tipo de ceremonias y manifestaciones.

En Chile, en sus inicios, las personas con más dinero enterraban a sus parientes en las iglesias. Cuando el que moría no tenía los recursos, terminaba enterrado en informales cementerios. El gobierno tomó cartas en el asunto, prohibió los entierros en las iglesias y mandó a construir, afuera de las ciudades y por un tema de “salud social”, los cementerios. Se estableció también que todo cementerio debía tener un lugar para los que no profesaban la religión católica, aunque debían estar separados por muros. De poco se fue legislando sobre los cementerios, los privados empezaron a aparecer y ya casi los hay para todo tipo de credos. Forman parte de la cultura de un país, un testimonio visible de las diferentes formas de sentir y representar tanto la vida como la muerte a lo largo del tiempo.

Cada 1 de noviembre, en el Día de Todos los Santos, cientos de personas llegan a los distintos cementerios a rendirle homenaje a sus seres y dejarles flores, tradición que nació en la antigüedad con el propósito de velar a los muertos y comprobar que no regresaban de la muerte. Esta fecha, en palabras cristianas, celebra a todos aquellos difuntos que, habiendo superado el purgatorio, se han santificado totalmente. Se celebra el primer domingo después de pentecostés y un día antes, el 31 de octubre, se celebra la víspera del Día de Todos los Santos, una celebración de origen celta, que se festeja usualmente con disfraces y distintas alusiones a la muerte.

En días en que se les rinde homenaje a los fallecidos, hicimos una selección de siete de los cementerios más destacados de Chile.


Cementerio Huilliche de Forrahue, Osorno

Se ubica en el sector rural conocido como Forrahue, en la comuna de Osorno, y en 2014 fue declarado Monumento Nacional. El cementerio pertenece y es administrado por la Comunidad Indígena Mapuche Huilliche de la zona desde su apertura, en 1890. Se ubica en la cima más alta de la zona, lo que responde a la cosmovisión Huilliche que expresa una presencia tutelar de alto simbolismo.

Forrahue significa “lugar de osamentas”, y destaca en su historia un episodio ocurrido en 1912, cuando 15 huilliches fueron fusilados por negarse a desalojar sus tierras, en el marco de un proceso de regularización que confinó a la comunidad mapuche huilliche de Forrahue a un territorio más reducido. Las tumbas presentan la orientación ancestral mapuche hacia el “puelmapu”, o “tierra del este”, para que el alwe (el alma) pueda caminar en dirección correcta al “ka mapu”, “la otra tierra”. 


Cementerio General, Santiago

 

Es el más grande y antiguo de Chile. Se ubica en Recoleta y fue inaugurado en 1821 por Bernardo O’Higgins. Fue inicialmente creado para que los ciudadanos le pudieran rendir honores a los héroes de la patria. Fue el primer recinto en ser construido fuera de los límites urbanos, en ese entonces, una muestra de progreso e higiene. Tiene 86 hectáreas y más de cuatro millones de personas descansando ahí. En 2010 fue declarado Monumento Nacional y el cementerio destaca por los tours que realiza. Casi 10 mil personas llegan al cementerio cada mes para hacer uno de los tours, que ofrece tres temáticas (histórico, popular y disidente) y que se realizan los jueves y viernes. En este lugar se encuentran sepultados grandes personajes de la historia de Chile, entre políticos, músicos, artistas y casi todos los gobernantes, menos cinco, entre ellos, Augusto Pinochet. Arquitectónicamente tiene un alto valor, pues cuenta con construcciones del siglo pasado que recogen los más variados estilos, como el gótico, griego, egipcio, morisco, azteca y moderno.


Cementerio ruso, Santiago

En el sector Bajos de Mena, en Puente Alto, se encuentra el único cementerio ruso de Sudamérica, a unos pocos metros del Cementerio Católico. Cuenta con alrededor de 400 tumbas, cada una con la cruz ortodoxa, y sus nombres y mensajes escritos en alfabeto ruso. Allí se encuentran mayoritariamente inmigrantes rusos nacidos entre fines del siglo XIX y principios del XX, rusos contrarios al régimen comunista que desembarcaron en Chile luego de la Segunda Guerra Mundial. Se encuentra sepultado, por ejemplo, el tío paterno de Yuri Gagarin, el primer ser humano en viajar al espacio, en abril de 1961. También el obispo Leoncio, primer y único obispo chileno de la iglesia ortodoxa rusa en exilio. Hoy, cualquier ruso puede ser sepultado ahí.


Cementerio Indígena de Caicaén, Calbuco

Este cementerio se formó luego de la destrucción de Osorno. Fue declarado Zona Típica en 2001 y al contrario de la mayoría de los camposantos, las lápidas no tienen nombre ni fecha. Se ubica a 9 kilómetros de Calbuco, en la región de Los Lagos. Los indígenas que habían ayudado a los españoles ganaron como reconocimiento el pequeño lugar para vivir. Una de las particularidades de este cementerio es que los sepulcros de las personas que murieron en avanzada edad, están enterradas mirando hacia el mar, para que puedan ver la puesta del sol, ya que estaban en el ocaso de sus vidas. Por el contrario, si la persona era joven, era enterrada mirando hacia el oriente, para recibir la luz del sol, dado que estaban en la mañana de su vida cuando tuvieron que partir. Tiene una capilla que constituye un lugar de encuentro religioso- cultural para la comunidad de Caicaén, siendo importante para la comunidad, en especial para las generaciones futuras revalorizar la cultura ancestral y los lugares de trascendencia histórica.


Isla de los Muertos, Caleta Tortel

A tres kilómetros de Caleta Tortel, en la desembocadura del río Baker, se ubica la Isla de los Muertos. Son 39 hectáreas y cuenta con más de 400 moradores. Corresponde al sitio más antiguo con construcciones occidentales de toda la región de Aysén. Se pueden distinguir 33 cruces de madera, todas cubiertas de moho, que serían vestigios de una serie de tumbas individuales que datan de 1906. Las tumbas corresponderían a 120 trabajadores de la Compañía Explotadora del Baker, que se instaló en ese lugar. Aunque no existe una versión oficial sobre las defunciones, la teoría más plausible es que fueron muertes causadas por la epidemia de escorbuto. Cuando un equipo arqueológico exhumó una de las tumbas en 1998, no encontró osamentas para corroborar las teorías, lo que le agrega otro toque de misticismo a este lugar. En 2001 fue declarado Monumento Nacional y atrae anualmente a más de 3.500 turistas.


Cementerio Municipal Sara Braun, Punta Arenas

Oficialmente llamado Cementerio Municipal Sara Braun, es un cementerio de 124 años que fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico. Hace unos años, fue elegido dentro de los 10 cementerios más lindos del mundo por la cadena CNN en español. El cementerio cuenta con una gran avenida de cipreses que separa los sectores del cementerio, hay hermosos mausoleos que son considerados íconos arquitectónicos, como una tumba egipcia en forma de pirámide, otra de origen croata y una escultura de un indio desconocido. El Cementerio Municipal evidencia el conjunto de influencias de diversas nacionalidades de inmigrantes que llegaron a la región y que conforman la cultura Magallánica. En este lugar reposan los restos de aquellos pioneros, colonos y comerciantes. Sara Braun, al momento de su donación, puso la condición de ser ella la única persona que, una vez fallecida, pasaría por la puerta principal. Actualmente dicho ingreso se encuentra cerrado y la entrada se realiza por una puerta lateral.


Cementerio Simbólico, Talcahuano

En la región de Biobío, en el sector de Lobos Viejos, en Talcahuano, está el cementerio de las cruces: cientos de tumbas, pero ningún cuerpo. Tiene un origen simbólico que recuerda a los pescadores que desaparecieron cuando estaban trabajando y cuyos cuerpos nunca fueron rescatados. En las tumbas se encuentran sus pertenencias y una placa de algo que da consuelo a quienes los visitan. Es por eso que todas las tumbas apuntan al mar. Este tipo de cementerio es único en Chile y el mundo, y solo se encuentra en esta región. En Talcahuano existen dos de los doce que hay en la región del Biobío. Quienes perdieron a sus familiares en esas circunstancias no pueden obtener un certificado de defunción, y tramitar la muerte presunta puede tardar años. 

 

 

 

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