Cerro Paranal, un viaje al universo desde Chile

El observatorio astronómico de Cerro Paranal, ubicado en el norte de Chile, es un observatorio científico abierto a visitas. Considerado como el mayor ojo del mundo para observar el cielo, aquí te contamos como visitar Paranal. Una experiencia única.

 

Gracias al notable desarrollo de la astronomía en Chile, la Región de Antofagasta —al igual que las regiones de Atacama y Coquimbo— vive un auge relacionado con el turismo de astronómico o astroturismo.

Debido a que los cielos del norte de Chile están considerados como los más limpios del mundo, a partir de los años 60 un gran número de observatorios de carácter científicos se han construido en diferentes zonas del desierto de Atacama.

Fue así como a fines de los años 90 la más importante institución europea de astronomía, conocida como ESO por su sigla en inglés (European Organisation for Astronomical), construyó el Very Large Telescope (VLT), el observatorio óptico más avanzado del mundo.

Paranal está ubicado en el cerro del mismo nombre a 2.635 metros sobre el nivel del mar. Está a una distancia de 130 km de Antofagasta y a 12 km de la costa, en la comuna de Taltal.

En un viaje de dos horas desde la ciudad de Antofagasta, tuve la suerte de conocer esta monstruosa obra humana que es capaz de ver literalmente la creación del universo gracias a sus potentes cuatro telescopios que pueden trabajar en conjunto, o en grupos de dos o tres, para formar un gigante interferómetro, que permite a los científicos medir distancias con una precisión 25 veces más fina que con los que se consiguen con telescopios individuales.

EL TOUR

Nuestro guía es Hernán Julio Illanes, periodista y jefe de las visitas de Paranal. Para quien Paranal está siempre mirando el pasado. “Hoy los objetivos de este centro astronómico están puesto en descubrir planetas que tengan condiciones similares a la Tierra, investigaciones relacionadas con materia oscura, exoplaneta y sistemas solares”, explica.

Nuestro tour en Paranal comenzó en el Centro de Visitas, con la presentación de un video de bienvenida. A continuación, el grupo fue conducido por los guías a la plataforma que alberga cuatro telescopios de 8,2 metros de diámetro cada una y unos 35 metros de altura, además de otros cuatros telescopios auxiliares más pequeños, que pueden ser trasladados de un lugar a otro alrededor de la plataforma a través de un sistema de rieles. Después de una breve charla de nuestro guía ingresamos al interior del telescopio bautizado con el nombre de Yepún, el que junto Antu, Kueyen, Melipal, representan la cosmovisión mapuche.

Al interior de Yepún todo es tan intrincado y sofisticado que cuesta explicar lo que se ve. En resumen, la construcción sostiene un enorme espejo cóncavo de 1.120 milímetros de largo y de tan sólo 2 milímetros de grosor. Este extraordinario cristal construido en Suiza apunta directamente a la estrella o a la luz que el astrónomo desea observar. La cúpula incluye un conjunto de cámaras fotográficas gigantes de gran campo, espectrógrafos y lentes que permiten contrarrestar, en tiempo real, los efectos negativos que produce la atmósfera en la Tierra, además de instrumentos que sirven para medir las propiedades de la luz.

Paranal ha tenido un impacto indiscutible en la observación astronómica. Sus resultados han llevado a importantes descubrimientos y avances científicos que ayudan a entender los enigmas del universo.

Gracias a toda esta tecnología, Paranal es considerado el observatorio astronómico de luz visible más avanzado del mundo y es, hasta el momento, el buque insignia de la astronomía terrestre europea de nuestra era. La suerte nos acompañó y pudimos visitar la sala de control donde trabajan los astrónomos que interpretan los datos de los telescopios y realizan sus investigaciones —no siempre es posible este tipo de visitas—. Sigilosamente miramos sus computadores, pero nada especial ante nuestros ojos. Ningún platillo volador ni marciano emergía desde sus monitores. Tampoco imágenes del espacio, planetas o agujeros negros. Solo datos, curvas y gráficos incodificables.

 

EL HOTEL DE JAMES BOND

Finalmente, visitamos el hotel donde alojan los científicos y empleados de Paranal. El complejo no es visible a simple vista, debido a que la construcción se acomoda a una zanja existente en el terreno para evitar cualquier tipo de contaminación lumínica. Con 120 habitaciones, además de comedores, piscinas y un gimnasio, el hotel en 2008 fue una de las locaciones de la película de James Bond, Quantum of Solace, y ha sido constantemente premiado y reconocido por su vanguardista arquitectura.

VISITAS:

Todos los días sábados se ofrecen visitas guiadas para turistas y público general. Para más información sobre visitas en este link: http://www.eso.org/public/chile/about-eso/visitors/paranal/

También se puede visitar través de operadores turísticos certificados.

 

 

 

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