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Al entrar, los motores del Crux Australis rugen fuerte y parejo. El barco que abordamos yace solitario en la oscuridad de la noche en el embarcadero de Puerto Natales. Son las 23.30 horas, pero iniciamos viaje a las 5 de la mañana por temas de navegación. Fue el 12 de mayo de 2016 cuando zarpó por vez primera entre Natales y Puerto Yungay, y desde ese momento que este medio de transporte marítimo es considerado como una de las más importantes medidas de conectividad entre Magallanes y Aysén, luego de que entidades públicas y privadas decidieran implementar una nueva ruta por los canales.

Serán 42 a 45 horas de navegación, una velocidad promedio de 9 nudos y 770 kilómetros por entre dos regiones del país, un parque nacional y dos pueblos cuyos únicos caminos son pasarelas peatonales de madera. A bordo, los pasajeros seremos atendidos amablemente por 17 tripulantes que velan por la seguridad y comodidad de todos. Al mando se encuentra el capitán Cristián Villarroel.

A pesar de transportar carga, durante el verano se convierte en un barco principalmente para el turista que busca conectar Magallanes y Aysén. Al ser un medio de transporte subvencionado, los precios son bastante accesibles para todos: los chilenos pagan $40.000 pesos, los residentes de la Patagonia $20.000, y los extranjeros $120.000. Para aquellos que viajan en auto o en moto, el Crux Australis cuenta con una capacidad de 36 vehículos aproximadamente.

Debido al éxito de este trayecto, se espera que para 2018 se cambie esta nave por una más grande, veloz y moderna. De todas maneras, la conectividad en esta zona de Chile ya es un hecho.

A bordo del Crux Australis

El barco cuenta con una capacidad para 142 pasajeros, siendo cada uno de nosotros acomodados en asientos similares a los que encontramos en los buses salón-cama. Allí, en el salón “Karunkinka”, podemos disfrutar de algunas películas en pantallas o a través de una intranet, jugar dominó, ajedrez y otros juegos de mesa. No son grandes lujos los que hallamos aquí, pero sí las suficientes comodidades para disfrutar de un agradable viaje: baños, duchas con agua caliente, y una pequeña cafetería de nombre “Melinka”.

Sobre este salón está la zona de cubierta, donde además se localiza el puente de mando. Desde aquí, los pasajeros tenemos buenas vistas del paisaje y la zona donde se ubican los vehículos y la carga. Debajo de nosotros, el comedor, donde se sirve el desayuno a las 9.00, el almuerzo a las 13.00 y la cena a las 19.00. Durante el viaje disfrutamos de una variedad gastronómica que incluye lentejas, pollo, arroz, sopas, entre otras comidas.

Crux Australis es, además, una verdadera solución para muchos de los habitantes de la Patagonia chilena que viven en localidades aisladas, como Puerto Edén. El navío también se destaca por transportar helados a los habitantes de Villa O´Higgins.

Lui Pérez, director subrogante de Sernatur Aysén, comenta que “esta ruta ayuda muchísimo al desarrollo del turismo interno en la Patagonia, así como también evita hacer largos trayectos por territorio argentino.

La ruta por los canales

El Crux Australis zarpa desde Puerto Natales con rumbo a Puerto Yungay una vez por semana (también lo hace en sentido contrario). Cada jueves a las 5 de la mañana, el ferry enciende sus motores y emprende viaje hacia el norte, en una travesía que cruza el Parque Nacional Bernardo O´Higgins, el más grande de Chile. El motivo de su temprana salida es la dificultad de la ruta, pues en algunos puntos se debe navegar con luz de día para poder sortear fuertes vientos, las irregulares mareas y angosturas que requieren máxima destreza por parte del capitán.

Precisamente, la Angostura Kirke se nos presenta pasadas las 8 de la mañana tras atravesar por el Golfo Almirante Montt, cuando el sol recién comienza a asomar en el cielo. Muchos pasajeros salen a cubierta para poder observar cómo maniobra el ferry entre dos pedazos de tierra. En esta región del país es posible avistar la espectacular fauna que nos regala la Patagonia: Cisnes de Cuello Negro, Ballenas Jorobadas y Orcas.

La ruta continúa por otros sectores que nos permiten vivir y sentir la belleza de los fiordos y canales de la Magallanes, tales como el Canal Sarmiento y el Estrecho de Collingwood. Al anochecer, ya estaremos en la Guía Angostura.

Al día siguiente, lo primero que veremos luego de desayunar es el Paso del Indio en la Provincia de Última Esperanza, una zona que hace más de 6 mil años fue habitada por el pueblo Kawésqar. Ya estamos a un costado de la Isla Wellington, donde podemos observar altas cumbres nevadas de pronunciados acantilados. A las 9 de la mañana, el viaje nos regala una visita de una hora en Puerto Edén, uno de los pueblos más aislados del planeta, donde su población espera ansiosa la entrega y despacho de mercancías. Por ese motivo, la llegada del Crux Australis es recibida alegremente. En Edén aún viven descendientes de Kawésqar, quienes se dedican a labores de pesca y artesanías.

Posterior a ello, una nueva angostura nos aguarda: la Inglesa, que también atrae la atención de las cámaras. Más adelante, el Canal Messier y el Bajo Cotopaxi nos esperan. En este último, salimos a cubierta para ver al Capitán Leonidas, un barco que se encuentra varado en un islote desde la década del 70. Hoy llama la atención su aspecto de nave fantasma oxidada que pareciera aún navegar estos mares.

Mientras anochece, nos percatamos de que estamos cada vez más cerca de Caleta Tortel, penúltima parada del Crux Australis antes de llegar a Puerto Yungay pasada la medianoche, donde desembarcan algunos pasajeros y los vehículos.

Por: Sebastián Abeliuk

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