A los pies de la precordillera hay un hombre que rescata los recuerdos de su familia a través de la producción de un particular postre. Mecánico de oficio, Alex Roco dedica gran parte de su tiempo a subir a los cerros en busca de nieve, la cual enterrará por semanas —incluso meses—para luego elaborar los populares helados artesanales que le enseñó a hacer su padre.

Acompañado de Alejandra Espinoza, su señora, Alex cava con una pala un agujero de unos 4 metros cuadrados. Vestidos con un delantal azul impecable, la pareja nos relata la historia tras este curioso proceso de los “Helados de Nieve Roco”, a medida que se asoma el hielo enterrado a un metro de profundidad.

La tradición se inició con su abuelo, y siguió luego con su padre. Pronto se sumará una cuarta generación, pues su hijo ha decidido seguir los pasos del negocio familiar que, según cuenta Alex, data de los tiempos de la Colonia.

Helados 100% artesanales

Alex adivina lo que estamos pensando: nos relata que los helados no se hacen con la nieve desenterrada, sino que ésta se mezcla con sal gruesa y se utiliza para mantener frío el recipiente de cobre donde se procesa este dulce postre.

Lograr la mezcla perfecta en el recipiente con capacidad de 40 litros no es sencillo: Alex necesita fuerza y paciencia para batir el helado, mezclando el producto por más de una hora con una especie de remo y una manivela, hasta lograr la textura cremosa precisa para hacer los helados.

Actualmente, la familia Roco sólo trabaja el sabor clásico que dicta la tradición: plátano molido mezclado con canela, agua y azúcar, una mezcla a la que se le agrega harina tostada a gusto. A nosotros nos hace una versión especial con vino tinto. “Es el padre del Terremoto que conocemos hoy en día. Esto sólo lo tomaba mi papá con sus amigos, no lo vendía”, comenta.

El matrimonio aguarda cada año las fechas del 1 de noviembre y el 20 de enero, dos días que marcan el rumbo de Helados de Nieve Roco, ya que son fechas religiosas importantes cuando el público espera ansioso probar los dulces. Si no cae nieve en su casa, deben ir por ella a las montañas a bordo de una camioneta, cargarla de regreso en sacos y almacenarla bajo tierra.

El sueño de Alex Roco

Los Helados de Nieve Roco se comercializan hoy en algunos eventos y ferias del Maule y otras regiones del país donde son invitados, además del Cementerio de Pelarco cada 1 de noviembre. Una torre de helado, que perfectamente alcanza para que disfruten cuatro personas, vale $5.000 pesos. Damos fe de su calidad. Si desean contactarlos, tienen un Facebook que lleva por nombre Helados de Nieve Roco.

La tarde y el frío hacen su entrada rápidamente en esta localidad cercana a la Reserva Nacional Altos de Lircay. Antes de despedirnos, Alex y Alejandra nos cuentan que estarán durante Fiestas Patrias en la Fiesta del Chocolate de Pucón haciendo helados. Para ello, la pareja planea conseguir los cristales de nieve en el volcán Villarica, una experiencia y desafío que esperan concretar con éxito. Hoy, sueñan con tener un local propio en Talca para que grandes y pequeños disfruten de esta clásico tradición de la precordillera del sur de Chile.

Fuente: Francisca Opazo y Sebastian Abeliuk

Total
1
Compartido

Inscríbete a nuestro newsletter

Recibe semanalmente nuestra última edición + beneficios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*