El antiguo quilmahue de los mapuche, conocido popularmente como chorito y rebautizado como mejillón chileno, campea hoy en los mercados mundiales llevando a chile al tercer lugar en volumen de producción en 2011. Presentamos una radiografía a la industria mitilicultura nacional, convertida en uno de los ejes de la economía en la Región de los Lagos. 


Están presentes en la dieta de la humanidad desde hace ya miles de años, y hoy en día ocupan un lugar privilegiado en la gastronomía de lugares tan diversos como Holanda o China. Desde Calbuco hasta Shanghái, pasando por Sao Paulo y Amsterdam, el antiguo Quilmahue de los mapuche, conocido popularmente como chorito y rebautizado luego como mejillón chileno (mytilus chilensis) campea hoy en los mercados mundiales llevando a Chile en 2011 al tercer lugar en el ranking de volumen de producción de este apetitoso molusco, superando incluso a países emblemáticos como España.

En platos típicos, snacks y tapas, toneladas de choritos chilenos viajan hoy hacia todos los rincones del globo, para satisfacer la creciente demanda de alimento rico en proteína, y qué mejor, con un sello distintivo que lo hace único. De paso, incentivando la llegada de capitales extranjeros y desarrollando un área de la industria acuícola que hoy es uno de los ejes de la economía en el sur del país.

Pero claro, no siempre fue así. La abundancia de bancos naturales así como las limitaciones para el almacenamiento y transporte de grandes cantidades del producto, hacían del chorito o mejillón chileno un alimento para el consumo doméstico y la comercialización local, pero poco atractivo pensar en un cultivo masivo y exportable. Eso, hasta que los bancos naturales comenzaron a agotarse, mientras en paralelo comenzaban los estudios y pruebas para adoptar modelos de cultivo y proceso ya existentes en Europa.

Pedro Martínez, biólogo, nacido y criado en las islas chilotas, recuerda ese punto de inflexión en la historia de la acuicultura chilena, del que de una u otra forma fue también protagonista. Contratado en 1989 por Sernapesca, para trabajar en los cultivos de ostra y choro que se desarrollaban en el archipiélago chilote, como Talcán y Pullinque, pasó luego al área privada con Pesquera Apiao, para convertirse luego en emprendedor. «El SAG tenía la labor de fomentar el cultivo, pero pocos fueron los inversionistas chilenos que lo hicieron, pues los bancos naturales ofrecían casi lo mismo, por lo que jamás pensamos en exportar este recurso. La comercialización era nacional, la Corfo con sus proyectos en Yaldad y Huildad nos indicaba que el cultivo era la fórmula, pero si el producto estaba en la playa ¿para qué cultivar?», comenta Martínez recordando el razonamiento de aquellos años.

 


LOS CHORITOS SON EL MARISCO CHILENO QUE MÁS SE EXPORTAN. La producción registra un crecimiento anual de 24% en los últimos catorce años, llegando a 40 países.

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Poco a poco el escenario fue cambiando, impulsado además por la llegada de inversionistas españoles atraídos por las ventajas de las aguas chilotas para el cultivo y la normativa nacional mucho menos rígida y proteccionista que la española, la que además tenía un producción muy limitada por las bateas. Esto entusiasmó y convenció a los empresarios locales de todos los tamaños para sumarse al negocio.

Pasó más de una década para que se instalaran grandes plantas procesadoras y se modernizaran los sistemas de cultivo.

El primer desafío: conseguir grandes volúmenes de semilla, que en forma de larvas flotan libremente en las aguas de mar donde se encuentran los bancos naturales. Esta es un área del negocio hoy focalizada principalmente en comunas como Cochamó y Hualaihué. En este último sector, parte norte de la provincia de Palena, la Asociación de Microempresarios Mitilicultores local desarrolla un proyecto apoyado por Sercotec, con el que buscan “incorporar tecnología nueva a la captación de semilla, en este caso cambiar el sistema tradicional de colector por el llamado Cabo Mussel, un sistema de línea continua que permite captar semilla de mejor calidad y en mayor cantidad”, explica Ana María Pineda, presidenta de la entidad gremial. Los comienzos, sin embargo, fueron bastante más básicos. «La captación de semillas era a través de ramas de luma que se instalaban a fondo en la isla Talcán, luego fueron reemplazadas por trozos de redes en desuso. Una vez captada la semilla se encordaba con un procedimiento muy rudimentario, utilizando el sistema español, y con un sustrato de malla. Luego se instalaban en unas balsas de madera de 8 x 8 metros, o a veces más grandes, para que soporten unas 250 cuerdas. Estas balsas tenían como flotadores tambores de fierro, por lo que era de alto riego si se llegaba a reventar uno de ellos, pues se pierde la flotabilidad y el sistema se puede hundir», recuerda Pedro Martínez sobre los albores de la mitilicultura en nuestras aguas.

 


 «CERCA DEL 89% DE LOS ACTORES DEL RUBRO SON PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS”, dice Marcelo Álvarez, director de Sercotec de la región de Los Lagos.

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PARA RUSIA, CON AMOR

Cerca de veinte años han pasado desde que comenzó el despegue definitivo de la mitilicultura o cultivo de choritos. Sin embargo, de nada servía entregar concesiones marinas y aumentar el volumen de producción si no se abrían los mercados, por lo que esa pasó a ser una tarea prioritaria.

Cercano en la memoria estaba el recuerdo de los primeros envíos masivos de chorito a Santiago. Cuenta la anécdota que después de tres días de viaje, y al ver llegar el producto ‘fallecido’, los camioneros comentaban que los choritos chilotes habían quedado a boca abierta al ver ‘semejantes’ edificios en la capital. Se hacía necesario comercializar productos procesados, enlatados o congelados, y en paralelo abrir las fronteras de mercados restrictivos comercial y sanitariamente, como el europeo. En ese sentido, los actores involucrados en la cadena productiva han tenido la virtud de lograr una alianza fructífera con el Estado, y es así como distintos servicios públicos se han involucrado en el apoyo a la inversión, la inyección de tecnologías y la exploración de nuevos mercados. Actualmente funciona una mesa público-privada, al amparo de recursos importantes aportados por el Gobierno Regional de Los Lagos, «una instancia muy fortalecida, con buena representación de los territorios y actores involucrados, dinámica y operativa, que soluciona problemas pero también tiene una mirada de mediano y largo plazo», explica el director regional de Sercotec, Marcelo Álvarez, cuya oficina de fomento apoya a los pequeños productores, por ejemplo en la certificación de aguas en las nuevas macrozonas que se están estableciendo en la región a través de las Asociaciones de Concesiones de Mitilidos (ACM). “Es un programa de sanidad, que busca asegurar la trazabilidad sanitaria y franquear las barreras de la Comunidad Europea”, explica Álvarez.

ProChile, por su parte, apoya a los principales productores nacionales —agrupados en la asociación gremial Amichile— en la búsqueda de clientes tanto en mercados cercanos y emergentes, como el brasileño, como también en el lejano oriente, todo de la mano de la marca sectorial, bautizada como Patagonia Mussel (ver www.patagoniamussel.com).

Esta apuesta de diversificación tomó fuerza luego de la baja en las ventas del principal mercado, el español, tras la crisis del año 2009. Rusia y Brasil se transformaron entonces en objetivos clave, buscando asociar la marca Patagonia Mussel a valores como la comida saludable y la pureza de las aguas del sur de Chile, un camino cuyos buenos resultados se reflejan en las cifras, pasando de 2 a 3 millones de dólares exportados en el caso de Brasil, y de 6 a 13 millones para el mercado ruso, resultados que tienen a los productores locales con la moral en alto después de haber pasado por varios momentos difíciles, y mejor aún, con el orgullo de llevar un fruto del mar austral, ahora transformado en commodity. «Nunca pensamos que nuestros quilmahues, como decía mi madre en huilliche, se irían a lugares tan lejanos como Brasil, Francia, Italia y ahora Rusia», analiza Pedro Martínez, y agrega: «Rusia necesita proteína barata, tal como todos los países. Es un mercado muy grande al que debemos llegar ahora con productos más elaborados, y hacia allá se está apuntando», explica. Un camino que según los expertos también debiera recorrer el mejillón chileno para crecer en la mesa nacional.

Basado tanto en su experiencia en Europa  como en su paso por restaurantes y hoteles de Puerto Varas, el chef Gustavo Sandoval cree que vamos por buen camino: “Muchos chefs los están incorporando en sus cartas con preparaciones atractivas y novedosas, y se han hecho esfuerzos en el mercado como el ‘Recetario del Mejillón’. Para posicionarlo a nivel país se debe trabajar con los niños y con los turistas, trabajar más con las escuelas de cocina para que sean ellos quienes difundan las bondades del producto”, agrega.

 


CHINA ES EL NUEVO DESAFÍO EXPORTADOR de la industria mitilicultura chilena. Para el gigante asiático se pretenden invertir US$ 330 millones (59% Corfo, 41% Privados).

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EL DESAFÍO CHINO

Quedaba aún un desafío no menor. Gigante, mejor dicho. Atacar ahora al mayor mercado consumidor de mitilidos en el mundo: China. En 2013 el gigante asiático solo representó el 0,8 % del destino de las exportaciones. Para revertir esta situación, Cristián Maino, ejecutivo de Amichile, explica que en una primera etapa se hizo un reconocimiento del mercado, visitando las oficinas de Prochile en China y buscando conocer las oportunidades de cada zona. En 2014 se lanzó la marca Patagonia Mussel en Shanghái y se participó en China Fisheries en Qingdao. Finalmente en abril del 2015, se realizó un Road Show en Beijing, Shangái y Macao, convocando a potenciales importadores, líderes de opinión, chef y periodistas especializados. «Se han dado pasos importantes, concretando la importación de un número interesante de contenedores, con diferentes clientes, en las zonas donde hemos implementado la campaña, lo que nos permite ser muy optimistas», explica Maino.

Tan auspiciosa ha sido esta primera arremetida, que ya se prepara un segundo proyecto a desarrollar durante el 2016 y 2017, orientado en parte al consumidor final y a los líderes de opinión que generan cambios en las tendencias de consumo, para adaptarlo a los formatos del producto que sale de Chile. La apuesta es lógica considerando que nuestro país ha estabilizado su producción en cerca de 250.000 toneladas anuales, utilizando solo el 20 % de las áreas acuícolas concesionadas, y la mitad de la capacidad instalada en las plantas de proceso.

Más allá de las cifras, la mitilicultura se ha transformado por sí misma en una industria con un alto valor social, que entrega importantes fuentes de empleo en comunas aisladas como Quemchi, Cochamó o Hualaihué, y cuya propiedad se concentra preferentemente en micro y pequeñas empresas, además de cooperativas y sindicatos de pescadores artesanales, por lo que el apoyo estatal al rubro no es casualidad. “Es una industria de gran relevancia para la región, contemplada exprésamente dentro de la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento que impulsa el Gobierno. Lo relevante además es que cerca del 89 % de los actores del rubro son precisamente micro y pequeñas empresas”, explica el director de Sercotec Marcelo Álvarez.

Posicionado ya como el segundo cultivo acuícola nacional después de la salmonicultura, el mejillón chileno, tiene hoy la oportunidad de crecer de manera sostenida y sustentable, demostrando que a la hora de sentarnos a la mesa, y más allá de las barreras y fronteras, todos hablamos el mismo idioma.


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 |Mercados y exportación|

Producción
Después de su peak productivo en 2011, donde alcanzó la cifra histórica de 293 mil toneladas cosechadas y 69 mil toneladas exportadas, la industria mitilicultora no ha bajado a los volúmenes productivos de los años anteriores, manteniéndose por sobre las 240 mil toneladas de cosecha anual y superando las 60 mil toneladas exportadas. Los principales países destino son España, Estados Unidos, Italia, Rusia y Brasil.

Crecimiento
El potencial de crecimiento de la industria aun es alto. En la Región de Los Lagos existe una superficie cercana a las 11.600 hectáreas. Se estima que actualmente solo se está utilizando el 20% de la superficie disponible. Su mayor potencial está en el aumento del consumo mundial de productos del mar y la inocuidad alimentaria. En caso de colapso de producción española, en un año Chile es capaz de proveer dicho mercado en un 100%. Las ventas totales en la acuicultura en 2005 fue de US$616, el objetivo es lograr US$ 1 billón  para el 2025.

Estrategia
Una de las estrategias utilizadas por el sector en los últimos años, se relaciona con la promoción de los productos en forma conjunta con el Estado, a través de la marca Patagonia Mussel. La principal estrategia de promoción del mejillón chileno, se basa en dar a conocer y difundir, las características naturales de Chile, que favorecen el cultivo del mejillón y que permiten obtener un producto de alta calidad, nutritivo y seguro.


|Programa de Fomento Productivo de Sercotec|

El Programa de Fomento Productivo para la Industria de los Mitílidos de la Región de Los Lagos, es financiado con aporte FNDR por M$400.000 a 2 años. El objetivo general es promover y apoyar el mejoramiento de competitividad de la industria con foco en la micro y pequeña empresa que estén en etapa de crecimiento y consolidación de sus negocios para capturar o desarrollar oportunidades reales de negocios y/o mejorar su productividad. El programa beneficiará alrededor de 300 micro y pequeñas empresas.
Acotando a la industria mitilícola: Canadá, Nueva Zelandia y España son los referentes más potentes en estas materias. El Gobierno Regional de Los Lagos aprobó un presupuesto de 800 millones de pesos para dar inicio a la segunda etapa del Programa de Mitílidos, el que se desarrollará entre el 2016-2017.

 

 

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