Foto: Patrich Cerpa

El monito del monte (Dromiciops gliroides), es un marsupial endémico de América del Sur, difícil de capturar y de hábitos nocturnos, que es reconocido como un “fósil viviente”, por ser el único representante vivo del orden Microbiotheria, grupo ancestral de los marsupiales australianos.

Se creía que solo se encontraba entre Cauquenes y Quellón, a ambos lados de la cordillera, restringido al bosque templado. Pero un reciente estudio realizado por los investigadores Esteban Oda, Mauricio Soto y Roberto Nespolo, los tres del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la UACh junto a Gloria Rodríguez, de la Universidad de Chile y Francisco Fontúrbel, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; registraron por primera vez su presencia del monito de monte entre Chaitén y Futaleufú a través de ocho cámaras trampas, alcanzando 43 registros.

En este estudio presentamos los registros más australes de la distribución del monito del monte. Más allá de los límites de la Ecorregión de la Selva Valdiviana. Con esto se extiende en 100 kilómetros la distribución de especie hacia el sur

El estudio

“En este estudio presentamos los registros más australes de la distribución del monito del monte. Más allá de los límites de la Ecorregión de la Selva Valdiviana. Con esto se extiende en 100 kilómetros la distribución de especie hacia el sur”, comentó el investigador Esteban Oda, quién fue el primero en confirmar el hallazgo al revisar las memorias de las cámaras trampas. Luego de eso, tomó su teléfono muy contento y nervioso por el descubrimiento y avisó por WhatsApp al Dr. Roberto Nespolo, líder en la investigación de esta especie, quien compartió la alegría y coordinó al equipo para desarrollar nuevas investigaciones en la zona.

 “Fue una tremenda alegría” recordó Nespolo, docente del programa de Doctorado en Ecología y Evolución (UACh), quien explicó que el rango donde vive una especie representa el conjunto de factores biótios y abióticos que permite su sobrevivencia y reproducción. Así, con esto se confirma la estrecha relación del monito del monte chileno con el microambiente del bosque templado lluvioso o “bosque valdiviano”, existente en el sur de Chile. Es evidente —comenta Nespolo— que los registros históricos dependen del esfuerzo de los investigadores en llegar a zonas remotas. En este caso, es muy probable que ocurran nuevos hallazgos dado la extensión geográfica del bosque valdiviano.

«En Chaitén y Futaleufú el monito del monte comienza su actividad cercana a las 19 horas y termina a las 7 de la mañana, algo similar a lo que sucede en la Selva Valdiviana. Pero con una cúspide de actividad más estrecha” contó el investigador de la UACh, quien también explicó que se desconoce cómo responden a los cambios de temperatura, la mayor cantidad de precipitaciones y noches más frías, al mismo tiempo que existen diferencias en la composición del bosque, lo que potencialmente cambia la alimentación de esta especie en los nuevos puntos identificados.

 

Los investigadores recomiendan que continúen las exploraciones de esta especie ícono de la fauna chilena más allá del límite sur que se ha informado en la publicación y destacan para este propósito el uso de cámaras trampas.

Estos hallazgos están enmarcados en un programa de investigación financiado por Fondecyt que aborda diversos aspectos de la distribución presente y pasada de D. gliroides, resultados que preliminarmente sugieren que esta especie es más antigua de lo que se creía, y es indiferenciable de Microbiotherium, género fósil del Mioceno medio (hace 20 millones de años).

 

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