Alerces milenarios, bosque siempre verde, cascadas que caen como guirnaldas, paredes de granito de hasta mil metros de altura. Cuesta creer que a tan solo 170 km de Puerto Montt se pueda acceder a este verdadero paraíso para los amantes del senderismo y la escalada, o para quienes quieran internarse a una zona prístina sin presencia humana. El secreto mejor guardado de Cochamó comienza a revelarse en manos del parque privado Tagua Tagua, ya está dando mucho qué hablar. 

De pronto apareció. Se había insinuado todo el camino, como una sugerencia que teme revelarse. Pero ya sin el bosque, poco podía hacer. Estaba desnuda, expuesta, libre. La pared de granito por fin se mostraba bajo un día soleado de noviembre, y la esencia del Parque Tagua Tagua se develaba frente a nuestros incrédulos ojos.

Y es que cuesta creer que a tan solo 170 km de Puerto Montt, exista un lugar tan prístino, protegido de los vaivenes de la civilización, exquisitamente desconocido. Abierto hace tan solo un año a público, este parque privado se suma a la lista de sitios imperdibles de visitar en Chile para los amantes del trekking, el kayaking, el montañismo y la escalada.
Senderos e infraestructura impecables, estudios de conservación en curso, logística fluida y por sobre todo una belleza formada por un puzle de cascadas, alerces, cipreses, bosque siempre verde, ríos, lagunas, y granito… mucho granito.  Una suma de factores que lo convierten en uno de los destinos con mayor potencial de desarrollo del sur de Chile.
El parque abrió oficialmente sus puertas a los visitantes el 2 de enero del 2013, y por sus bosques habitan especies tan valiosas como el pudú, el monito del monte y la ranita de Darwin, encuadrados por alerces de hasta 3 mil años de edad, más conocidos como lahuén por los indígenas, y bosque siempre verde.
El proyecto surgió como una concesión otorgada a la Universidad Mayor y es hoy administrada y operada por el Mítico Puelo Lodge. Esta alianza no solo ha permitido generar investigación científica en pos de la preservación de la flora y fauna del lugar, sino que además generar atractivos programas turísticos que permiten combinar la exuberante belleza de este remoto lugar con comodidades de lodges de primer nivel.
La posibilidad de realizar trekking guiado por dos días, sumando una noche de alojamiento en el Mítico Puelo Lodge para reponer fuerzas, es solo una de las alternativas, ya que también se puede visitar el parque por el día desde el Lodge o las cercanías.  La novedad de este año es un programa que incluye traslado en lancha, entrada al parque, dos días de trekking, cena y desayuno, por poco más de 55 mil pesos por persona.

El parque Tagua Tagua abrió oficialmente sus puertas a los visitantes el 2 de enero del 2013. Son 3.000 hectáreas dedicadas a la conservación y la investigación científica, las que se pueden admirar a través de una excelente ruta de trekking administradas por el hotel Mítico Puelo Lodge.

EL CAMINO

Partimos. Y una ascensión de 100 metros en pocos minutos nos hace entrar en calor. Nos encontramos de inmediato con el “Centro de Informaciones” del parque, y la infraestructura llama de inmediato la atención. Un refugio construido de manera impecable, con fotos de los distintos rincones del parque y una señalética eficiente que comienza a revelarse.
El parque posee una red de 18 km de senderos y, aparte del centro de informaciones, posee dos refugios (Alerce, para veinte personas y Quetru, ideado para ocho pasajeros), además de miradores, helipuertos, puentes colgantes de hasta 40 metros de largo, más de 30 escaleras y un kilómetro de pasarelas de madera. Todo diseñado pensando en minimizar el impacto de quienes lo visitan. Ver sin dejar huellas.

«La capacidad de carga del parque está muy bien estudiada y planificada. Por supuesto que queremos darlo a conocer a la mayor cantidad de gente posible, pero sin impactar de manera transversal el parque”, explica Felipe Gómez, guardaparque.

Vamos caminando en silencio y una sensación extraña me embarga. Pasamos junto a los vestigios de una pequeña casa abandonada. Es la casa donde vivieron los primeros colonos de este lugar. Su descendiente es Manuel Melipillán, empleado del hotel Mítico Puelo. Felipe nos relata su increíble historia llena de sacrificios, desventuras y resiliencia. Continuamos pensando en Manuel y su familia.
A cada paso que damos, el bosque parece ponerse más intenso. Los árboles crecen, el olor a tepa se intensifica, hasta los ríos parecen más caudalosos. Es como si, sin darnos cuenta, estuviéramos ingresando a una dimensión desconocida donde el tiempo no tiene tiempo, donde la historia entera de la humanidad no es más que una anécdota pasajera. Los helechos cuelgan de los árboles, las rocas inmensas de granito aparecen en medio del bosque, como presagio de lo que vendría después, miles de tonos de distintos verdes, alerces que nos miran desde la altura otorgada por sus milenios. Después de cuatro horas de caminata, de una ascensión de 535 metros, y de 6,5 km de bosques y cascadas, llegamos al Refugio Alerce. Un bosque de alerces hundido en medio de una laguna nos da la bienvenida. Felipe nos cuenta que esta se formó después de un desprendimiento de la ladera del cerro, la que encauzó el río: “Pensamos que esta laguna imposibilitó el paso de animales, traído por los colonos con fines ganaderos, lo que explicaría lo prístino de la zona. Además, la tala y extracción de alerces se produjo cercana a la ribera del Tagua Tagua, por lo que, sobre todo en la cota de los 700 metros, está todo prácticamente tal y como estaba hace miles de años”, dice.
Un olor a estofado nos invita a la mesa del acogedor refugio. Adentro, conocemos la mano de Sol, quien nos espera con una sonrisa y humeantes platos de comida, y hasta postre de frutas y yogurt. Una obra de arte, mientras la luna comienza a hacer de las suyas sobre las paredes de granito. Bajo una noche que parece día, nos sumergimos en los sacos.

DELICADA PSICODELIA

Amanece una vez más, soleado. Qué suerte. “Esta noche hay luna llena”, nos cuenta Felipe. Hoy la caminata contempla solo 3,5 kilómetros, pero la pendiente se acrecienta, ya que debemos subir casi 180 metros.
La caminata no debería durar más de una hora y media, pero nosotros tardamos un poco más de dos horas. Felipe nos muestra cada caída de agua, cada catarata, las que se desprenden como guirnaldas de las paredes de granito.
Pienso en el magnetismo del granito. En el porqué los valles compuestos por esta roca ígnea tienen tanta energía, potencial, magnetismo. No por nada los minerales que lo componen, el cuarzo, feldespato y mica, son considerados como importantes focalizadores de energía. Y con esto rondando en el pensamiento, aparece en todo su esplendor el cordón granítico, a pocos metros del segundo refugio.
Mientras lo contemplamos en silencio, se me vienen recuerdos de valles como el Bader o el Británico, ubicados en Torres del Paine, y me doy cuenta de que el Tagua Tagua acaba de incorporarse, sin duda alguna, a mi lista de lugares favoritos.
Paredes de hasta mil metros se elevan entre cipreses y alerces. La calidad y estabilidad de la roca funciona como imán para los escaladores, y el 18 de febrero del 2013 esa atracción se concretaba en la conquista de la primera cumbre del Tagua Tagua. Selknam fue el nombre que los hermanos Hernández, Jorge Sepúlveda, Eduardo Flores, Jose Datolli y Michael Sánchez le dieron al macizo que alcanzaron tras ocho largos en la pared, más dos de aproximación, con dificultades que van hasta 5.11/A2, en una jornada que les tomó doce horas.
Fueron los 400 metros de ascensión de puro granito, su estética verticalidad, pero sobre todo la sensación del paisaje, esa que también hoy nos embarga al mirar la imponente roca, lo que quizás los llevó a denominar la ruta “delicada psicodelia”. No podríamos estar más de acuerdo con el nombre.  Una expedición que marcó un hito en la historia de la consagración de este parque privado como un destino infaltable para los amantes de la escalada.
El siguiente paso se dará en diciembre del 2014, fecha en que los hermanos Hernández y Michael Sánchez planean volver al parque para abrir hasta diez rutas nuevas de escalada.
El secreto mejor guardado de la zona comienza a revelarse.

LA DESPEDIDA

El Refugio Quetru aparece coronado por otra laguna formada a los 710 metros de altura, donde descansa una pareja de canquenes y de patos quetrus voladores. Sol nos espera una vez más con una comida de antología y después de un nuevo festín nos aprestamos a cruzar la laguna en dos kataraft para entender un poco más la potencialidad de todo el parque.
Nuestro asombro se multiplica al ver que navegamos entre un laberinto de rocas, colonizadas por alerces y cipreses, con el granito de telón de fondo y aguas cristalinas que incluso tientan a bucear a Julián, fotógrafo del parque y buzo de profesión. Cualquier cosa es posible en estas latitudes, en esta dimensión desconocida, en esta delicada psicodelia. “La potencialidad de expansión de este parque es enorme. No solo estamos proyectando un sendero que va a rodear la laguna a los pies del refugio Quetru, sino que también otros que se internen por los valles transversales”, cuenta Felipe. La idea es crear circuitos de escasa dificultad para poder generar visitas por medio día para acceder, por ejemplo, a las cascadas ubicadas a pocos metros del centro de informaciones, y a 300  m del lago Tagua Tagua.
La tecnología también pretende convertirse en un importante aliado. “Tenemos un proyecto de colocar códigos QR (o códigos de respuesta rápida) en distintos lugares estratégicos con la idea de hacer un circuito cerrado con smartphones, donde los usuarios puedan descargar información de utilidad sobre las especies del parque, edad de los alerces, etc., sin necesidad de tener señal en el teléfono”, explica Felipe Gómez. Además, la idea de generar electricidad a través de las múltiples caídas de agua del lugar es otra de los proyectos que ronda en la cabeza de quienes habitan, operan y viven este lugar. La idea es tener luz para lo básico, principalmente para que los visitantes puedan cargar sus cámaras o celulares. La noche cae y es coronada por la luna llena que se refleja escandalosamente en el granito. Las ranas cantan, el fuego arde en la cocina a leña del refugio, los pies descansan de los bototos, y la mente divaga en una paz difícil de explicar… efecto Tagua Tagua.
Al día siguiente, bajamos en dos horas y media. Rápido. Yo no quiero llegar. Es día de elecciones en Chile y el equipo, cívicamente responsable, quiere  arribar pronto a destino para alcanzar a sufragar. Me quedo un poco atrás y no puedo resistir la tentación de darme un chapuzón en uno de las decenas de pozones que se pueden encontrar en el camino. Placer y frescura indescriptibles.
Mientras esperamos a Manuel Melipillán en el embarcadero, el lago se agita ruidosamente. Suena a mar, le dice Sol a Felipe y en sus ojos se lee Coquimbo. Yo me uno a Sol, agradecida infinitamente de sus manos tan talentosas para la cocina, y me pierdo en el sonido del agua contra las rocas. Sí, parece mar. Y el ruido me hace volver a los orígenes de esta historia: esos tiempos en que la familia Melipillán remaba incansable para atravesar el lago, llevando en sus botes lo imprescindible para la supervivencia. Mezcla perfecta entre hombre y naturaleza. Justamente lo que este parque pretende demostrar.


La única forma de llegar al parque es cruzando el lago Tagua Tagua en lancha (entre $ 5 mil y $ 8 mil p/p). El hotel Mítico Puelo Lodge ofrece servicio de transporte, alojamiento y expediciones.

mapa-Tagua-TaguaCOMO LLEGAR

En automóvil. Desde Puerto Montt, debes tomar dirección a Puerto Varas y luego tomar la ruta V-69 que pasa por las localidades de Ensenada, Cochamó y Río Puelo. Una vez en Río Puelo, debes continuar por el desvío que va hacia el lago Tagua Tagua. Este camino te llevará hasta Punta Canelo, lugar donde debes arrendar una lancha o cruzar el lago en una barcaza.

En bus. En el terminal de buses de Puerto Montt debes tomar el bus “Buses Río Puelo” con destino al lago Tagua Tagua que sale a las 7:45 a.m. todos los días. El mismo bus lo puedes tomar en Puerto Varas a las 8:15h. en San Pedro esquina del Salvador. Este bus llega al sector de Punta Canelo a las 12:30h, y hace conexión con la barcaza Caupolicán que sale a las 13:00h y que cruza el lago Tagua Tagua dejándote en Punta Maldonado.

Más información en: www.parquetaguatagua.cl
E-Mail: [email protected]
Tel.: +56 65 2234 892  / 65 2566 646

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