La película, que llevará el nombre ‘Taitao’, relata la travesía de tres surfistas chilenos que fueron en busca de unas míticas olas del Pacífico Sur, en uno de los rincones más inaccesibles de la costa patagónica.

Este 18 de octubre, en el centro de eventos del Bar Taringa, se estrena la película y el libro ‘Taitao’, una expedición de 10 días por la península que lleva ese mismo nombre, en la región de Aysén.

La génesis de este proyecto se remonta hace seis años en Santiago, cuando Benjamín Molina, Manuel Sigren y Andrés Pérez buscaban olas para surfear en el sur a través de imágenes satelitales.  Su objetivo era descubrir la ubicación de estas olas escondidas en la Patagonia. Así, llegaron a la península de Taitao que emerge al sur del archipiélago de los Chonos y al norte del golfo de Penas, en Aysén. Un territorio mítico para los navegantes de todo tipo de embarcaciones. Sus condiciones extremas de oleajes y vientos guardan historias de naufragios e incontables relatos de la furia del mar en esas latitudes.

La expedición también se sumó al desafío de comprobar la existencia de la misteriosa Cueva Infernal, que se había convertido en un mito y quedaba en la misma zona que estaban explorando.

 

Con la ayuda de Sandra Maldonado, administradora de la gobernación provincial de Aysén, además de Haka Honu y Royal Guard, los expedicionarios sumaron a Robin Westcott, dueño del “Noctiluca”, un barco, de ciprés de las Guaitecas, en el que ofrece turismo de lujo que se sumó al desafío de comprobar la existencia de la misteriosa Cueva Infernal, que se había convertido en un mito entre los navegantes y quedaba, según los relatos de la expedición de Juan Ladrillero, en la zona que querían explorar estos tres amantes de los deportes y la naturaleza.

Además de surfear, pasear en stand-up paddle y explorar el entorno, tuvieron tiempo para buscar la Cueva Infernal. Vieron grandes cavernas en el litoral, y si bien encontraron una similar a la descrita por Miguel de Goicueta, no pueden asegurar que sea esa. Robin Westcott no pudo confirmar ni desmentir el mito, pero pudo apreciar la geografía del lugar y entender las innumerables historias de naufragios y leyendas que envuelven a este escondido lugar del Pacífico Sur.  Ahora, a Benjamín, Manuel y Andrés solo les queda decidir si volver a la península de Taitao o buscar un nuevo destino para vivir otra experiencia deportiva inédita en la naturaleza más salvaje.

“Somos personas como cualquiera, que nos motivamos, investigamos, y logramos hacer una expedición deportiva que puede ser una de las mayores que se han hecho en Chile en términos de explorar la Patagonia”, asegura Andrés.

Quizá lo único que los impactó —no por su belleza— fue la presencia de plástico en playas donde realmente no hay nadie. “No había ninguna playa que no tuviera plástico, la marea alta estaba marcada por la basura. Había tubos grandes de salmoneras y cosas de todo el mundo, con etiquetas chinas, había de todo”, cuenta Manuel. Además, el fuerte viento había arrastrado la basura cerro arriba, empañando la elegancia de los bosques de ciprés de las Guaitecas.

 

 

 

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