PIEDRA DE LA IGLESIA

La zona costera de la Séptima Región es una caja de sorpresas para el visitante. Desde enormes formaciones rocosas, hasta importantes zonas de conservación de la biodiversidad que se pueden recorrer en lancha, los atractivos son diversos en una de las zonas más afectadas por el tsunami del 2010. 

 


 

Constitución nos recibe al atardecer, justo en ese momento mágico del día cuando el sol anaranjado se dispone a desaparecer detrás el océano. Nos dirigimos a cenar en el restaurante Casa del Mar, un local que ofrece una deliciosa y variada carta con productos del océano y que se ubica casi frente a playa Vega de los Patos. No podemos evitar la tentación de bajar caminando hacia aquellas arenas grises de origen volcánico, para admirar la gran Piedra de la Iglesia, una enorme masa rocosa de más de 70 metros de alto, un ícono turístico en esta ciudad costera de la región del Maule. Aquella tarde nos regaló una puesta de sol indescriptible, de esas que se ven solo en las postales.

La Piedra de la Iglesia forma parte de las denominadas Rocas de Constitución, que en conjunto son un espacio natural característico del borde costero de esta comuna, y que recientemente fueron elegidas por Revista Enfoque y sus lectores como uno de los 15 destinos emergentes de Chile. Las enormes rocas comprenden un área entre la desembocadura del río Maule, hasta la playa Los Gringos. Una de ellas, la llamada Piedra del Elefante, forma una imponente silueta que se asemeja a la cabeza y la trompa de dicho mamífero.

Las enormes rocas comprenden un área entre la desembocadura del río Maule, hasta la playa Los Gringos.

También hay otras igual de bellas, las cuales es posible observar desde diferentes miradores que han sido ubicados junto a la carretera y en lo alto de un acantilado: la Piedra de la Ventana, la Piedra del León, y las Rocas de Calabocillos.

Estas formaciones poseen también un alto valor para la fauna local, pues son un lugar de nidificación de distintas especies de aves, tales como gaviotas, cormoranes, pelícanos y alcatraces. Debido a ello, la zona fue declarada Santuario de la Naturaleza en el 2007 con el fin de conservarla.

 

LA VIDA DE LOS BOTEROS DEL MAULE

La historia reciente de Constitución está marcada, ineludiblemente, por el tsunami que arrasó las costas chilenas el 27 de febrero de 2010. Es aquí donde conocemos a Enrique Vergara, quien viste con una camisa, un chaleco salvavidas y un gorro de diseño militar que cubre sus canas. Su rostro nos transmite un grado de tristeza y nostalgia.

 

Don Enrique es botero, y hace 53 años que se dedica también a la pesca y al buceo. Su vida es y ha sido el mar, el mismo que lo obligó a arrancar para sobrevivir. “Me ha tocado una vida dura”, reconoce.

Hoy maneja orgulloso su embarcación “Capitán Simpson”, con capacidad para más de 40 pasajeros, en un paseo que dura 35 minutos a través de la desembocadura del Maule. Mientras avanzamos, logramos ver el imponente puente Raúl Silva Henríquez y las islas Orrego y Cancún, todo ello bajo las laderas boscosas de los cerros. Se notan aún los rastros del incendio que quemó varias hectáreas de bosque durante el verano pasado.

El tour tiene un precio de $1.500 pesos, lo que incluye un guía turístico que va contando la historia de la ciudad y del maremoto.

Desde Constitución partimos al día siguiente hacia el norte. En el sector La Pesca, tan solo algunos kilómetros más al sur del balneario de Iloca, nos espera Juan Carlos Jara, pescador y empresario turístico. Vestido con un pantalón impermeable de pescador, nos recibe en una franja de arena entremedio del mar y la desembocadura del río Mataquito. La playa aquí tiene arena de tonalidad gris y hay áreas cubiertas con miles, tal vez millones, de piedras. Parece extenderse al infinito hacia un lado y hacia el otro. También se ven pastizales verdes sobre algunas dunas, y decenas de aves marinas.

Juan Carlos es presidente del sindicato de pescadores de Mataquito-La Pesca. Apenas descendemos del vehículo nos encontramos de frente con una lancha originalmente diseñada para pescar, en la cual se sube un puñado de estudiantes de antropología de la Universidad de Concepción que nos van a acompañar.

La desembocadura del río Mataquito es uno de los lugares de la región del Maule de mayor interés para los estudiosos de la avifauna silvestre.

 

La desembocadura del río Mataquito es uno de los lugares de la región del Maule de mayor interés para los estudiosos de la avifauna silvestre. Nos movemos río arriba a un ritmo muy pausado, pero ideal para disfrutar del paseo. A medida que conversamos con Juan Carlos, nos cuenta de los proyectos que se piensan para habilitar el sector por completo al turismo: “Se pretende implementar este circuito a bordo de una embarcación más grande y más cómoda, con capacidad para 40 pasajeros. Además, habrá un embarcadero, señalización y un mirador en una de las islas gracias a un Fondo de Protección Ambiental (FPA). Todo ello pensando en la conservación del lugar y su fauna”.

Viajamos con la esperanza de ver flamencos durante esta travesía, y aunque noviembre no es la mejor época, no nos decepcionamos de la variedad de aves que topamos en el camino. Hasta 120 en total. Nos sorprendemos con el pato jergón grande, el más común en Mataquito, de cuello fino, pico amarillo y color beige. También el yecto, único cormorán chileno que se puede encontrar fuera de las costas marinas. Además, nos acompañan la garza, el pelícano, el pilpilén y el jote de cabeza colorada, entre otros.

De todas formas, son las gaviotas dominicanas y de franklin las que dominan el paisaje. Nosotros descendemos en una de las islas donde se estima que hay una población de 10 mil, muchas de las cuales están anidando y en proceso de empollar.

Luego de una hora y media, nos despedimos de este humedal que nos deja con una sensación dulce. No por nada, es reconocido a nivel internacional como sitio IBA (Important Bird and Biodiversity Area) por BirdLife International.

VICHUQUÉN RENACE DE LAS CENIZAS

Viajamos hasta el lago Vichuquén, el que nos recibe en las dependencias del Hotel Marina Vichuquén con un calor abrazador. De aguas temperadas en verano y 40 kilómetros cuadrados, el lago Vichuquén es uno de los mejores lugares del Maule para practicar esquí acuático, kayak y navegación en embarcaciones de vela.  

La comuna de Vichuquén, sin embargo, nos invita a recorrer algunos destinos cercanos al lago igual de interesantes. Llico, ubicado a 20 kilómetros en la costa, es un balneario de arenas negras en donde se viene a practicar windsurf, y otros deportes tales como el enduro o el motocross. Al norte de Vichuquén se encuentra también la reserva nacional Laguna Torca, una caída de agua con un gran pozón y frondosa vegetación donde se puede hacer senderismo.

Y finalmente, el pueblo de Vichuquén, de arquitectura colonial restaurada después del terremoto de 2010. Declarada zona típica el 13 de septiembre de 1990 por el consejo de Monumentos Nacionales, se caracteriza por tener casonas de adobe con largos corredores. Conocido como el Pueblo de las Brujas, posee tiendas de artesanías frente a la Plaza de Armas que venden greda, madera tallada, piedra y coirón, entre otros.

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