Después de una Semana Santa sin turismo, con la totalidad de sus playas cerradas y eventos tradicionales suspendidos, Uruguay se prepara para desarrollar una estrategia de recuperación de la actividad turística, la que se pondrá en marcha apenas se recupera la normalidad y finalicen las restricciones como consecuencia del avance del Covid-19.

Para aunar esfuerzos, el Ministerio de Turismo pretende conformar un grupo de trabajo con la Cámara Uruguaya de Turismo, con el fin de armar un plan de acción para el «rescate de la actividad turística». El anuncio lo hizo esta semana el ministro de Turismo de Uruguay, Germán Cardoso a la radio de Montevideo Carve. En la entrevista, Cardoso confirmó que el grupo incluirá también a representantes de las intendencias (alcaldías) del país, «con el fin de comprender la totalidad del territorio nacional y enfocarse en desarrollar la estrategia de reactivación que se implementará en un cronograma de tres etapas».

La primera fase del plan de reactivación del turismo de Uruguay apunta a incentivar el turismo interno.


Fase 1: Turismo interno apenas se recupera la normalidad
La primera etapa del plan apunta a incentivar el turismo interno. «Luego de una cuarentena tan larga, hay muchas ganas de recuperar el parque, los escenarios, las playas y los lugares públicos», señaló Cardoso, para quien los esfuerzos de la reactivación inicial irá dirigida fuertemente a promover el turismo local apenas se recupere la normalidad. «Eso será inmediato», afirma el ministro.
El turismo uruguayo constantemente ha tenido que echar mano de los turistas nacionales debido a las constantes recaídas de visitantes argentinos, su principal mercado que en temporada alta representa casi el 70% del turismo externo. Esta realidad se vivió en la temporada 2018-2019, cuando el turismo interno uruguayo ayudó a sostener gran parte de la temporada como consecuencia de una caída de casi 400.000 turistas argentinos respecto de la temporada anterior.
Para la temporada 2019-2020, se esperaba una nueva caída de visitantes trasandinos, esta vez como consecuencia de un impuesto del 30% para los gastos en el exterior, sin embargo el sector turístico uruguayo se adelantó a la debacle al aplicar un paquete de beneficios tributarios, descuentos y promociones dirigidos especialmente a los turistas argentinos, lo que logró detener la tendencia a la baja. «Fue una temporada aceptable dentro de las expectativas que tenía el sector turístico», señaló en su momento el ministro Cardoso.

Una vez que la región y el mundo abra las fronteras, la segunda fase de reactivación se enfocará en el segmento del turismo de negocios.


Fase 2: Turismo de Negocios una vez se levanten las medidas restrictivas
Una vez que la región y el mundo abra las fronteras, la segunda fase de reactivación del turismo uruguayo se enfocará en el segmento del turismo de negocios, «que es el que tendrá una respuesta más rápida, porque que va de la mano de lo que hagan los países de la región en cuanto al levantamiento de las medidas restrictivas en las fronteras», señaló el ministro de turismo uruguayo. A la diversidad de sus paisajes, Uruguay ha sumado su prestigio como país seguro, abierto al mundo y amigable con el medio ambiente, razón por la cual en los últimos años tanto el sector público como privado han realizado millonarias inversiones en infraestructura, nuevos centros de convenciones y marketing, destinado a acoger grandes citas del mundo empresarial y para abrirse espacio en el turismo de reuniones.
Uruguay tenía previsto alcanzar los 80 congresos en 2020, casi una veintena más de los 62 que organizó en 2013 de acuerdo a la lista de ICCA (Asociación Internacional de Congresos y Convenciones), que ubicó en 2013 a Uruguay en el lugar número 43 a nivel mundial. Su cercanía con Brasil y Argentina le permiten pensar en profundizar esta estrategia y recuperar el ritmo alcanzado una vez se normalice la actividad, razón por la cual la estrategia de apuntar al segmento de turismo de negocios parecer ser una estrategia altamente recomendable.

La tercera fase apunta a vender a Uruguay como un destino de sol y playa, seguro, tranquilo y sustentable, sin traumas por el Coronavirus.


Fase 3: Destino de sol y playas a los mercados de corta distancia
Finalmente, la tercera fase apunta a prepararse para la temporada de verano y vender a Uruguay como un destino de sol y playa en sus mercados más cercanos, es decir Argentina y Brasil. «Entendemos que va a pasar un tiempo prudencial antes que los ciudadanos de estos países decida tomarse un avión para irse a un destino que haya sido muy golpeado por la pandemia», dijo Cardoso. En efecto, Uruguay es uno de los países que presenta menores tasas de infectados y muertos por el coronavirus en la región, datos que pueden ser una oportunidad para ofrecer tranquilidad, seguridad y relajación, post Covid-19. Uruguay cuenta con 650 kilómetros de costa sobre el Río de la Plata y el Océano Atlántico, que ofrece una variada oferta de playas para todos los gustos: de aguas dulces o saladas, de arenas finas o gruesas, desiertas o concurridas, con olas ideales para la práctica de surf, así como tranquilas para disfrutar en familia. Estos atributos son para los uruguayos una oportunidad para crecer en la región una vez se normalice la situación. «En la medida que las fronteras se abran y la actividad se normalice vamos a hacer una fuerte apuesta en nuestros mercados más cercanos porque creemos que ahí tenemos una oportunidad de recuperar turistas», finalizó el ministro Cardoso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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