Un circuito de turismo patrimonial invita a descubrir el altiplano chileno. El recorrido se interna por ancestrales caminos que conducen a los poblados andinos de la Región de Arica y Parinacota, revelando más de 30 iglesias coloniales construidas a partir del siglo XVI, algunas de ellas en proceso de restauración.

 

Naturaleza y cultura se abrazan en el altiplano chileno. Recorrer los templos de Arica y Parinacota permite desentrañar esta trenza ancestral, hilada por más de 10 mil años que ha tenido como protagonistas a imperios tan grandes como el Tiwanaku, el Inca y el Español y la extraordinaria presencia de la Cultura Chinchorro que habitaron la costa del desierto entre 7 mil y 1.500 años.

La Ruta de las Misiones es una invitación a contemplar el paisaje andino a través de los ojos de sus propias comunidades. Un viaje atemporal que utiliza los senderos transitados por siglos y que permite visitar iglesias coloniales de estilo barroco que fueron erigidas hace más de tres siglos en torno a la ruta de la Plata de Potosí.

El proyecto es una propuesta de viaje responsable que funciona como mecanismo de sostenibilidad asociado al Plan de Restauración de Iglesias Andinas de Arica y Parinacota, iniciado en 2002 por la Fundación Altiplano que busca cambiar el paradigma del turismo en Chile. “La Ruta de las Misiones es una instancia de viaje, de aprendizaje y de colaboración con el propósito de conservar el patrimonio natural y cultural con las propias comunidades que por siglos lo han custodiado, y que han tenido la confianza de permitir restaurar sus templos, que son sus lugares sagrados y sus centros de vida comunitaria”, explica Magdalena Pereira, vicepresidenta de la Fundación Altiplano. ¿El resultado? Una sofisticada ruta turística en torno al paisaje cultural de Arica y Parinacota, que se oferta a modo de marcha blanca en coordinación con las comunidades y emprendedores andinos asociados, que han ido capacitándose e integrando sus saberes ancestrales. Un nuevo destino de viaje responsable que tiene todo para ser uno de los destinos patrimoniales más atractivos de América.

tignamar

La Ruta recorre los valles bajos, la precordillera y las alturas o altiplano de la región de Arica y Parinacota, zona donde los españoles levantaron rústicas iglesias en pos de la evangelización.

Por mucho tiempo Chile desconoció el enorme tesoro cultural custodiado por las comunidades andinas de Arica y Parinacota, sus templos, cultivos y poblados inscritos en la legendaria Ruta de la Plata de Potosí, que tuvo en Arica su puerto principal desde fines del s. XVII.

A partir del ejemplar trabajo del misionero Amador Soto en las parroquias andinas de Codpa, Putre y Belén, la Fundación Altiplano comenzó un plan muy dedicado para restaurar templos andinos como parte de un modelo de patrimonio y desarrollo sostenible. Tesoros excepcionales como las iglesia de Livílcar, con su retablo original de pan de oro, o Pachama con sus murales originales del s. XVIII, han captado la atención de la World Monuments Fund, que desde 2008 es colaborador del proyecto. 

La Ruta propone el renacer del mundo andino, que encanta al viajero moderno, que busca una experiencia transformadora. “Los pueblos que estaban sin un desarrollo, se van a poder desarrollar de manera sostenible a futuro”, dice Hilda Guarachi, guía de turismo perteneciente a la Cámara de Turismo de poblados andinos que llegaron a albergar a más de 300 habitantes y que hoy tienen una población menor a 40. “La idea es que las iglesias sean un recurso de desarrollo para los pueblos que por siglos han habitado esta zona y que les permitan seguir custodiando uno de los conjuntos patrimoniales más valiosos de América. Fortalecer a las comunidades rurales para que no migren y para que sean los protagonistas del futuro de sus pueblos es uno de los objetivos del proyecto”, explica Cristián Heinsen, director de la Fundación Altiplano.

 

BELEN

Para conocer la Ruta de las Misiones y los poblados andinos de Arica y Parinacota, el recorrido incluye a la ciudad de Arica, y los poblados altiplánicos de Codpa, Belén, Putre y Visviri, que presentan condiciones básicas para pernoctar y abastecerse.

El circuito recibe visitantes durante todo el año, aunque no hay que perder de vista el invierno altiplánico, fenómeno que se desarrolla entre diciembre y marzo. También se recomienda chequear el calendario de festividades religiosas, que inundan de color al mundo andino. Para quienes tienen poco tiempo, tan solo en un día se puede visitar desde Arica la iglesia de San Jerónimo de Poconchile, el sitio arqueológico Pukara de Copaquilla, el pueblo de Socoroma y la restaurada iglesia de San Francisco de Asís, además de la iglesia de San Andrés en Pachama y la iglesia de La Candelaria, en Belén, pueblo que puede considerarse como el epicentro de la Ruta.

Otra alternativa es alojar una noche en el valle de Codpa, lo que permite impregnarse de la cultura local, además de admirar sitios arqueológicos prehispánicos como los petroglifos de Ofragía. Los emprendedores locales se han agrupado en la Cámara de Turismo de Camarones y ofrecen servicios de alojamiento y comida. Al día siguiente la jornada continúa hacia las ruinas de Ticnámar viejo y hacia el pueblo de Pachama, donde se encuentra la iglesia de San Andrés que data del siglo XVIII.  Socorama y su iglesia de San Francisco componen también las paradas imperdibles de esa ruta, que finaliza con una visita al pueblo de Parinacota y al lago Chungará, ubicado a 4.500 metros de altura, en medio del Parque Nacional Lauca,  inserto en la Reserva de la Biosfera Lauca, única del norte de Chile.

Para aquellos en busca de una estadía más larga en medio de la Pachamama andina, la travesía puede iniciarse desde Arica a Esquiña, para alojar dos noches en Codpa. Este circuito permite extender el viaje hacia Putre el segundo día, y terminar con un reconfortante baño en las termas de Jurasi, antes de regresar a Arica.

Otro de los imperdibles de la región de Arica y Parinacota es visitar el museo Arqueológico de San Miguel de Azapa de Arica para apreciar las momias de la cultura Chinchorro, las más antiguas del mundo. También se recomienda recorrer la Reserva Natural las Vicuñas y el Salar de Surire, a los que se accede a través de la localidad de Guallatire.

Y si de trekking se trata, la Ruta rescata cientos de caminos troperos que integraban el mundo andino ancestral, como el que une Tímar con Codpa, Pachama con Belén, Saxámar con Tignámar, Putre con Socoroma.

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