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En Chile hay muchos lugares únicos e increíbles, algunos famosos y otros desconocidos, verdaderas maravillas naturales y tesoros culturales. Identificarlos nos puede permitir diversificar nuestra oferta turística y posicionarnos como un país único, de una geografía extraordinaria, que vale la pena conocer.

Enfoque ha reunido a cinco periodistas y blogueros de viajes de Chile que han relatado su experiencia en las macro regiones turísticas de nuestro país. Ya no hay excusas, sal a recorrer Chile, un país extremo, único y fascinante.

Norte Grande: Donde la geografía baila entre el altiplano, la pampa y la cordillera

 

Geiseres, desierto, parques nacionales, lagos, oasis, pampa, pre cordillera, altiplano, todos son componentes esenciales que tejen la historia y los paisajes del norte grande de Chile, una macroregión de contrastes por antonomasia, que invita a sorprender. Por Francisca Opazo

Primero, el silencio. Luego, los colores ocre. Cae la noche y, sin aviso, el Norte Grande se mete bajo de la piel de quienes la visitan. Una tierra donde se escribieron los capítulos más intensos de la historia de Chile. El Norte Grande es patria del salitre y del cobre, es tierra desoladora, mágica, amarga y dulce a la vez, donde el viento lleva el aliento de esperanza de los mineros de piel morena, dorada por el sol.

Además de San Pedro de Atacama y el Valle de la Luna, otras localidades del norte destacan por sus paisajes, su historia o sus riquezas arqueológicas. Por ejemplo, los pucarás de Quitor y Lasana, donde las piedras se abrazan en muros construidos por los pueblos precolombinos que allí habitaron.

En el mismo sector, un grupo de aves se mueve grácil como bailarinas en la Reserva Nacional Los Flamencos, donde cada noche es posible tener una conversación con las estrellas.

Hacia el norte está el oasis de San Andrés Pica, donde brilla el sol en la pampa del Tamarugal. Y a 44 kilómetros de ella está La Tirana.

Allí atesoro mi recuerdo más preciado de Chile: la mezcla de temor y asombro que sentí ante el fervor de los creyentes, unido a la música y a las expresivas máscaras elaboradas por los devotos de la Virgen del Carmen.

Iquique se ha ganado un espacio entre las ciudades chilenas con mayor desarrollo turístico. En contraste están las salitreras Humberstone y Santa Laura, testigos de uno de los procesos sociales más trascendentes de la historia nacional.

Llegando a la frontera con Perú y a 145 kilómetros de Arica hacia el altiplano se ubica Putre, pueblo que sirve de punto de partida para visitar el Parque Nacional Lauca y el lago Chungará, donde a 3 500 metros sobre el nivel del mar pumas y vizcachas se asoman tímidos a observar la presencia del hombre.

Si bien predomina un paisaje de aparente desolación, en el Norte Grande existe un mundo rico que rescata los vestigios de las culturas prehispánicas y las huellas del hombre minero, una zona con un imaginario propio que invita a ser descubierta en profundidad.


Norte Chico: Joyas que impresionan

Los paisajes del Norte Chico impresionan. Impresionan el salar de Maricunga en el Nevado de Tres Cruces, los pingüinos de Humboldt  en Punta Choros, el desierto florido, los hermosos valles escondidos de Elqui, Limarí y Choapa. Impresionan sus cielos estrellados y su gente. Por Francesca Norero

Del Norte Chico me impresionó caminar a más de 3 mil setecientos metros de altura por el Parque Nacional Nevado de Tres Cruces en la región de Atacama, a la cual me fui adaptando gracias a la misma serenidad que transmiten sus bellos paisajes, que calmaron los latidos de mi acelerado corazón. Me impresionó la laguna Negro Francisco —por una parte café y la otra de un verde profundo— y los humedales donde habitan tres especies de flamencos. Me impresionó el Nevado Tres Cruces, la laguna Santa Rosa, el Salar de Maricunga, el más austral de Chile. Verdaderas joyas, que valen la pena conocer.

Donde las sorpresas abundan en el norte es en Punta de Choros, un pequeño pueblo de pescadores de la región de Coquimbo ideal para los amantes del mar e historias de tesoros y piraterías. Frente a Punta de Choros se encuentran tres islas: Choros, Damas y Gaviota. Es posible llegar a ellas tomando un tour o negociando con los pescadores locales. Me embarqué y al acercarnos a isla Choros quedé literalmente pasmada mirando a los majestuosos pingüinos de Humboldt, lugar donde habitan en reserva protegida. La lancha giró para dirigirse a isla Damas y, ante mi asombro, aparecieron ocho graciosos delfines nariz de botella, una colonia de mamiferos que eligió vivir en libertad, convirtiéndose en los más australes del mundo en su especie. Nuestra responsabilidad es protegerlos para que podamos disfrutar de ellos por muchos años más.


Zona Central: Lo mejor del mar con lo más selecto del campo chileno

 

Me fascina la zona central. Me encanta Constitución —la perla del Maule—, Matanzas y toda la costa. También me fascina la cordillera, Baños Morales y el Cajón del Maipo. Me gustan sus valles y sus costumbres bien chilenas. Por Camila Figueroa

A mi me fascina la zona central. Me fascina Constitución, por ejemplo. Cuando conocí la “Perla del Maule” me encantaron sus milenarias y gigantescas rocas en el mar, que tienen nombre propio como el Arco de los Enamorados. Y también me encantaron sus extensas dunas y humedales, ideales para hacer avistamiento de aves, sumado a una gastronomía que de sólo recordarlo se me hace agua la boca.

En la zona central lo mejor del mar chileno se mezcla con lo más selecto del campo chileno.

Otro lugar para recomendar es Matanzas, en la comuna de Navidad. A ella llegué por olfato. Desde los viñedos de Santa Cruz tomé la decisión de ir a la costa de la sexta región. Uno de los atardeceres más lindos los ví desde Matanzas. Su naturaleza pura y su kilométrica playa de arenas negras están dispuestas para que todos vayan en busca de su escapada ideal, así como lo hice yo que. Aunque no fui preparada, me di cuenta de la posibilidad de hacer distintos deportes acuáticos como surf, kitesurf y otros.

Pero una de las mejores decisiones que tomé hace poco fue ir hasta el sector cordillerano en San José de Maipo. Llegamos hasta el Monumento Natural El Morado en el sector de Baños Morales. Me encandilé; la nieve estaba en su máximo esplendor y eso mezclado con el río, el volcán San José y las azules montañas de la Región Metropolitana, afirmaron mi idea de volver este verano, ya que en esa época se puede disfrutar de lo mismo, solo cambiando el paisaje blanco por frondosa y colorida flora que se recorre con sus actividades outdoor, como trekking y cabalgatas, donde la fauna también hace su aparición para confirmar que nuestra visita es una excelente opción.

Así que recomiendo: sal del frenético ritmo de vida que te da la ciudad y sale explorar la zona central de Chile. Anda y disfruta de aquello que tenías pensado “dejar para después”.


El sur: ¿Acaso existe un motivo para no visitar el sur de Chile?

 

Verde que te quiero Verde. Todos los verdes están dispuestos en el sur. Mi tierra, el lugar donde me crié. Hay que prestar atención a los tesoros culturales que nos ofrece esta parte de Chile. Tierra de mapuches, tierra generosa y mágica, de paisajes de nivel mundial. Por Carlos Ruiz

Cuando pienso en viajar al sur de Chile, pienso en el imponente manto verde que pareciera no tener final. ¿Acaso existe un motivo para no visitar el sur de Chile?

Me crié en Tomé, en la región del Biobio. Cuando era un niño, junto a mis padres pude recorrer el sur de Chile. Conocimos el Golfo de Arauco, Coronel, la histórica comuna de Lota, Laraquete y las costas de Llico.

Hay que prestar atención a los tesoros culturales que nos ofrece esta parte de Chile. Tierra de mapuches, pehuenches, puelches, lafkenches y huilliches, que dejan su huella en cada uno de los lugares del sur de Chile.

En el sur se nos pone complicado tener que elegir, ¿hacia la cordillera o la costa? En esta oportunidad me voy hacía la cordillera en plena región de Los Lagos, frente a mí el gigantesco lago de Todos los Santos en el poblado de Petrohué (lugar de mosquitos, en mapudungun), el cual, cruzo en una navegación de 120 minutos para llegar a un destino pequeño, pero increíblemente sorprendente: Peulla (brotes de primavera),  que solo se llega atravesando el lago, y que te permite disfrutar de una vista panorámica del volcán Osorno en toda su plenitud, para luego encontrarse con el volcán Puntiagudo y pasar a un costado de la Isla Margarita mientras se navega en esas aguas color esmeralda.

Peulla es el último poblado chileno antes de cruzar hacia Argentina por plena cordillera de los Andes, solo un par de kms más adelante se encuentra el límite fronterizo oficial frente al increíble cerro Tronador que debe su nombre al ruido originado por los desprendimientos de hielo de los 7 glaciares que posee.

Luego de hacer trekking o una excursión, no olvides pedir un vaso de agua “de la montaña” porque, efectivamente tendrás agua sacada de la laguna Margarita ubicada en una de las cima rocosas del poblado de Peulla.

¿Es esto una invitación a visitar el sur de Chile? Para mi, más bien es una declaración pseudo-romántica hacia la madre naturaleza, que eligió estas latitudes para enamorar a quien se atreva a mirarla.


Patagonia: La tierra salvaje donde el silencio y los vientos tienen un pacto

 

Las regiones de Aysén y Magallanes, las llamadas regiones del fin del mundo, conforman un mundo tan helado como enigmático, donde se conjugan los mejores elementos que la naturaleza tiene. Estamos en la Patagonia profunda, el destino más extremo de Chile. Por Sebastián Abeliuk

Patagonia, tierra indomable al fin del mundo. La madre naturaleza decidió que allí convivieran glaciares, ríos color turquesa, bosques de lengas y coigües, montañas nevadas, fiordos, lagos y pampa. Para protegerla, instaló un clima impredecible y la ubicó lejos de la mano destructiva del hombre. A cambio, la glorificó con la presencia de pumas, cóndores y huemules, que hicieron de esta zona austral su hogar. Se aislaron sus localidades. También se desgarró el continente, dando paso a miles de islas.

Recorrí por primera vez Aysén y los 1240 kilómetros de Carretera Austral en el año 2000.  No fue casualidad que el ecologista Douglas Tompkins se haya enamorado de esta zona, dejando un legado imborrable. Para desconectarse y descansar del camino, mi opción es Puyuhuapi Lodge & Spa, un alojamiento en medio de un silencioso fiordo que cuenta con aguas termales junto a una bahía. Muy cerca, me aventuro en el parque nacional Queulat, que ofrece caminatas hacia el Ventisquero Colgante y en el Bosque Encantado. Coyhaique, la capital regional, y Aysén, son mis ciudades ideales para hacer pausa y degustar la gastronomía local, como el cordero al palo y el salmón, que se hacen inmejorables junto a una rica cerveza artesanal D´Olbek.

La parte sur de la Carretera Austral me encanta, pues me transmite lo que es el alma de esta región. Visualizo los glaciares O´Higgins y el Pío XI, siendo este último el más grande de Sudamérica. Son parte de los Campos de Hielo Sur y Norte, guardianes de nuestra Patagonia

La región de Magallanes se encarga de despedir nuestro territorio continental hacia el sur. Y lo hace a lo grande: con un monstruo turístico como lo es Torres del Paine, el cual no necesita presentación alguna. Por estas tierras surcó uno de los más grandes navegantes, Hernando de Magallanes, hombre del viejo mundo que bautizó a Tierra del Fuego tras ver las fumarolas que eran encendidas por el pueblo Selknam. Hoy ya no puedo observar esas fogatas encendidas, pero esta Patagonia no para de brillar y los vientos me hacen un llamado. Y sí, la Patagonia es el fin del mundo, pero también es donde inician mis sueños.

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