Si anda en busca de un destino para ver las estrellas, probablemente habrá comprobado que todas las guías turísticas y medios especializados coinciden que los mejores lugares del mundo para el astroturismo están en nuestro desierto de Atacama, en Hawái, las islas Canarias o Australia. La lista se puede completar incluyendo una variedad muy heterogénea de «astrodestinos», cuyas características principales es que estén libres de contaminación lumínica y posean un amplio campo de observación de la esfera celeste.

Pero esa información es para turistas normales. Los científicos necesitan evidencias más concluyentes, y para llegar a ellas su búsqueda los puede llevar hasta los lugares más insospechados por el hombre común. Es así como de acuerdo a un reciente estudio publicado en la influyente revista Nature este concluyó que el mejor lugar del planeta para observar las estrellas reduciendo al mínimo la turbulencia de la atmósfera es el Domo A o Domo Argus, el punto más elevado de la meseta antártica. Este domo de hielo se ubica a 1200 km de la costa más cercana, cerca del centro de la Antártida Oriental, a mitad de camino del polo sur y del colosal glaciar Lambert. No es una montaña, sino una planicie, cuyo punto más alto se eleva a 4093 msnm y en donde se registran las temperaturas más bajas del planeta, destacándose un valor informado en 2010 de -93,2 °C.

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Campamento en Ridge A, cerca del Domo A. Fotografía: Geoff Chen, Universidad de Nueva Gales del Sur.

De acuerdo a un reciente estudio publicado en la revista Nature, el mejor lugar del planeta para observar las estrellas reduciendo al mínimo la turbulencia de la atmósfera es el Domo A, el punto más elevado de la meseta antártica.

ESTRELLAS SIN PARPADEOS
En ese inhóspito lugar hicieron sus investigaciones de campo un equipo internacional de científicos de China, Canadá y Australia, quienes montaron un pequeño telescopio de 8 metros desde el suelo, lo que les permitió evitar la turbulencia al observar las estrellas durante el invierno. El astrónomo australiano Michael Ashley —quien había ido a la Antártida cuatro veces antes de este proyecto—  declaró que en el Domo A «la atmósfera es extremadamente estable, mucho más que en cualquier otro lugar de la Tierra», razón por la cual el centelleo de las estrellas «se reduce considerablemente y las imágenes de las estrellas son mucho más nítidas y brillantes».

En palabras simples, en el Domo A es posible ver las estrellas distantes como realmente aparecen, sin ese parpadeo constante, tan característico de las estrellas en el firmamento. «Sabemos que las estrellas parpadean porque la luz que procede de ellas es distorsionada por la atmósfera del planeta antes de llegar a nosotros. Pues bien, allí lo hacen menos que en otras zonas debido a la turbulencia atmosférica», señala la Doctora en Físicas y divulgadora científica española, Mar Gómez. La profesional explica en su cuenta de twitter que «esto quiere decir que cuando el viento sopla a través de terrenos irregulares, como montañas y valles, crea remolinos turbulentos en la atmósfera que pueden deformar la apariencia de luz que llega a la Tierra desde las estrellas distantes».

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El Domo A o Argus se ubica a 1200 km de la costa más cercana, cerca del centro de la Antártida Oriental. No es una montaña, sino una planicie, cuyo punto más alto se eleva a 4093 msnm y en donde se registran las temperaturas más bajas del planeta.

Según explica el artículo publicado en Nature, la distorsión del cielo nocturno se mide en segundos de arco. Cuanto menor sea el número, menor será la turbulencia atmosférica y, por tanto, mejor la vista de las estrellas, galaxias y nebulosas. Es así como mientras en Hawái y Chile el número de visibilidad astronómica es de 0,6 a 0,8 segundos de arco, en el Domo A las mediciones nocturnas realizadas establecieron un número medio de visibilidad astronómica de 0,31 segundos de arco y un mínimo de 0,13 segundos de arco, razón por la cual el coautor del estudio, Paul Hickson, asegura que este lugar «es el mejor punto para mirar las estrellas».

Gracias a los telescopios espaciales como el Hubble es posible ver las estrellas por encima de la atmósfera turbulenta, lo que permite a los astrónomos capturar imágenes de las estrellas muchos más nítidas y brillantes que en la superficie terrestre.

Por supuesto, la Antártida no es el único lugar para observar las estrellas. «Los telescopios espaciales como el de la NASA tienen el lujo de estar muy por encima de la atmósfera turbulenta, lo que permite a los astrónomos capturar algunas imágenes realmente impresionantes. Sin embargo, un observatorio terrestre en el Domo A tendría algunas ventajas prácticas sobre el Hubble, como puede ser el precio ya que los satélites son mucho más caros, entre 10 y 100 veces más», afirma Mar Gómez.

Según el profesor Michael Ashley este descubrimiento ha confirmado haber encontrado «el cielo más claro de la Tierra», razón por la cual el Domo A, junto al Domo C, constituyen «el mejor sitio terrestre para desarrollar un observatorio astronómico».

 

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