Chile abrirá sus fronteras al turismo internacional y en cambio no incentivará el turismo local. ¿Es razonable una medida cómo esta? Europa está viviendo una segunda ola con cifras record y explosión de contagios, convirtiéndose en la región del mundo donde el virus se propaga con mayor rapidez. Estados Unidos sobrepasa los 10 millones de casos de coronavirus en medio de una nueva escalada de contagios tras el comienzo del otoño. Argentina, por su parte, en las últimas tres semanas superó a Bolivia, Suecia, Italia, el Reino Unido, México, Ecuador y Estados Unidos en muertes por millón de habitantes y pasó del decimoquinto al sexto lugar en el más fatídico de los ranking del coronavirus. Nuestros vecinos registran en promedio al día 10.000 casos de nuevos infectados con una tasa de positividad superior al 60% —una de las más altas del mundo— y Chile apenas supera los 1.200 casos nuevos diarios y su tasa de positividad ronda entre el 5 y el 7%, una de las más bajas del planeta. El invierno se acerca en el Hemisferio Norte y en Chile estamos a semanas del verano. La Organización Mundial de la Salud advierte que el manejo de la segunda ola del virus en invierno es “preocupante” y los expertos permanentemente declaran que este virus es difícil de predecir.

¿En este escenario vamos a abrir las fronteras al turista europeo, norteamericano y argentino? ¿O nuestras autoridades están pensando en turistas africanos, chinos y paraguayos?

Es indudable que la crisis en el turismo en nuestro país no da para más y que la situación económica en muchos empresarios es angustiante. También es cierto que una cifra importante de empresas y proveedores de servicios turísticos dependen en gran medida del turista internacional, pero los datos mundiales no mienten y ad portas del inicio de la temporada de verano 2020-2021 la estrategia debe ser incentivar el turismo nacional. Además, sería una estrategia consecuente con todas las recomendaciones que han salido de boca de expertos y autoridades.

Hoy es el momento de centrar todos los esfuerzos públicos y privados en la promoción del turismo nacional y dejar espacio para el turismo internacional solo para casos excepcionales como puede ser la apertura selectiva de corredores turísticos con países vecinos. Se dirá que no hay nada que temer porque las autoridades exigirán a los turistas extranjeros que al momento de ingresar al país completen una declaración jurada y presenten un examen de PCR negativo realizado con un máximo de 72 horas antes del viaje. Pero, ¿esas son medidas suficientes para evitar que entren personas contagiadas? Esta semana un entrenador de fútbol venezolano ingresó a Chile con todos estos trámites y una vez en suelo chileno se le hizo un examen de PCR y dio positivo. Antes, este ciudadano estuvo contacto estrecho con decenas de personas, dio entrevistas a medios de comunicación, estuvo en lugares públicos sin mascarillas. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Fue un falso negativo, mintió, se infectó en el vuelo? ¿Es normal una situación como esta o es algo muy excepcional?

Hoy es el momento de centrar todos los esfuerzos públicos y privados en la promoción del turismo nacional y dejar espacio para el turismo internacional solo para casos  excepcionales como pueden ser la apertura selectiva de corredores turísticos.


Este es el momento del turismo interno. No nos desesperemos, no nos dejemos presionar por intereses de los grandes operadores. Chile debe mirar al turismo nacional. Están dadas todas las condiciones para que esta sea una buena temporada y se recupere la actividad. En lo sanitario, lo ya dicho: existe baja positividad, hay estabilización de casos, no hay peligros de un aumento exponencial y existe una mayor conciencia de autocuidado. En lo ambiental: las mejores condiciones climáticas invitan a privilegiar estar al aire libre y menos en lugares cerrados. Y en lo económico: se vislumbra una recuperación económica, y el nuevo retiro del 10% de fondos previsionales supone una recuperación en el consumo y una mayor liquidez de parte de los chilenos que podrán usar esos dineros para viajar, vacacionar y visitar amigos y parientes. Este último dato no es menor si pensamos que el turismo no debe ser visto solo como una actividad económica, que lo es por cierto, sino que debe ser analizado también en su dimensión espiritual, en su impacto en la salud y en el bienestar humano. No nos olvidemos que el contacto con la naturaleza, el ocio y la entretención son terapéuticas, razón por la cual es válido pensar que el turismo es salud, bienestar, alegría y paz. Y de esto, los chilenos estamos necesitados.

Entonces, ¿porqué no invitar a los chilenos a viajar por su país de manera informada y responsable para prevenir el contagio? ¿De qué manera? Hoy la manera más segura de viajar es sobre ruedas y a lugares aislados y abiertos. Las autoridades harían bien de conectar al turista sobre ruedas con la oferta de turismo rural. ¿Porqué no privilegiar e incentivar el viaje en vehículos recreacionales? Los hay de todas las gamas y para todos los gustos y bolsillos: desde un auto sedán o un furgón con carpas (al suelo o al techo), hasta modernos motorhome convertidos en verdaderos hogares sobre ruedas. Este tipo de turistas solo necesita de información de lugares, rutas, ofertas y protocolos para tomar la decisión de viajar. En todos los foros se afirma que el turista de hoy ya no solo busca sol y playa, sino que busca espacios donde poder conectarse con el medio ambiente y huir de las aglomeraciones. Este es el turismo Covid Free. Este es el turismo social que vigoriza las economías locales en todos sus aspectos: comercio local, turismo rural, gastronomía, artesanía, indumentaria regional, pequeños lodges de pesca y cabañas, guías de turismo local, etc.

Hoy la manera más segura de viajar es sobre ruedas y a lugares aislados y abiertos. Las autoridades harían bien de conectar al turista sobre ruedas con la oferta de turismo rural.

¿Están los organismos públicos encargados de promover el turismo trabajando con INDAP para preparar a los emprendedores de turismo rural a esta nueva forma de viajar? ¿Se están implementando mejoras en los campings para recibir vehículos recreacionales? ¿Se está capacitando a la oferta para prepararse a una demanda que exigirá servicios protocolizados?

Necesitamos que las autoridades incentiven el turismo local y reconsidere la reapertura de nuestras fronteras al turismo internacional. Necesitamos que los grandes operadores aumenten su portafolio de programas locales y opten por promover paquetes, hoteles y destinos chilenos en vez de pensar en sacar a los turistas chilenos a Miami, Orlando o Punta Cana. Necesitamos que el Estado apoye a los operadores pequeños —particularmente a los que se especializan en turistas extranjeros— a visibilizar su oferta al mercado nacional.

El turismo es una poderosa herramienta de desarrollo local y es el mejor antídoto contra los efectos colaterales del coronavirus, porque tiene la virtud de colocar a las personas en el corazón de la acción. El turismo humaniza, y si bien no es una demanda social explícita de los chilenos, creo que no es exagerado pensar que el mero hecho de que se demande con tanta fuerza un mejor trato y una mejor calidad de vida, el turismo, el viaje, el ocio y la entretención tienen mucho que ver en esa demanda.

 

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