La feria itinerante se realizó por primera vez en la ciudad costera de Ilo, a solo dos horas de la frontera con Chile, lo que permitió la llegada masiva de chilenos que pudieron saborear lo mejor de la cocina peruana. Además, se aprovechó el paso del Rally Dakar por la ciudad para hacer la visita doblemente atractiva.

 

Fueron 72 horas a puro sabor peruano. La feria gastronómica «Perú, mucho gusto» convocó a 54 expositores de las 25 regiones del país, se vendieron más de 55 mil platos y las fronteras vieron ingresar a más de 7 mil personas, en su mayoría chilenos que querían pasar días de relajo y buena cocina a solo dos horas de Arica. El escenario fue por primera vez la ciudad costera de Ilo, en el departamento de Moquegua, en la zona sur del país. Platos de la selva, la sierra, comida andina y todo lo que puede ofrecer una de las mejores cocinas del planeta. Además, la feria se agendó estratégicamente para hacerla coincidir con el paso del Rally Dakar por el departamento de Moquegua, y la ecuación resultó todo un éxito, superando ampliamente las expectativas de la organización: 37 mil visitantes en total, 17 mil más de lo proyectado, un 85% más.

 

El puntapié inicial lo dio el Presidente Martín Vizcarra, quien tiene sus raíces en el departamento de Moquegua, por lo que lo reciben como a un héroe. Si bien nació en Lima, es de padres moqueguanos, estudió ahí y luego fue Gobernador del departamento, terminando con excelentes resultados en Educación y en Economía. Lo acompañan cinco de sus ministros. «Con esto ponemos a Ilo en el mapa nacional e internacional. Queremos explotar el potencial gastronómico de la zona y que eso ayude al progreso y desarrollo de esta hermosa región». Y hace un llamado a quienes visitan por primera vez la zona: «No pueden irse sin probar el cuy moqueguano o los dulces moqueguanos, especialmente el macerado de damasco, dos de nuestros embajadores gastronómicos».

 

Por su parte, Marisol Acosta, directora de Promperú, dice que «la gastronomía peruana se ha convertido en un movilizador de viajes; es variada, diversa, una oportunidad para animarnos a viajar, conocer con la comida como hilo conductor. Hemos tenido una respuesta extraordinaria de parte de los chilenos, a quienes invito a participar de las nuevas versiones. Siempre tenemos excelente participación de chilenos en este tipo de ferias». De hecho, la feria se comenzó a hacer en las ciudades fronterizas para alimentar el turismo, Tacna para atraer público chileno y Tumbes, en el extremo norte para el mercado ecuatoriano. «Queremos seguir honrando la comida peruana», cierra Acosta. Hubo música en vivo, talleres de cocina, comida de todos los rincones del país y también una demostración de la danza La Palomita, patrimonio cultural del país.

Victoria Arcos es de Arica, tiene 30 años y hace cinco que no se pierde ninguna edición de la feria ‘Perú, mucho gusto’. «Me encanta la cocina peruana. Es la mejor del mundo. Vine sola, por el día, porque no me quería perder esta versión. Además, lo que queda de día lo aprovecho para conocer las playas de Ilo, que me han llamado la atención porque se ven seguras y sobre todo limpias. Le hago un llamado a todos los chilenos para que estén al tanto de esta feria, que junta lo mejor de Perú». Miguel Rubio, en tanto, es de Santiago y se encuentra por primera vez en Ilo. También viene por el día. «Tuve que ir a Tacna por motivos de trabajo y ahí vi publicidad, que era cerca, así que le dije a mi señora y vinimos para acá. Estoy sorprendido con la variedad de sabores que tiene esta cocina. Nosotros les podremos ganar en el fútbol, pero en la cocina no tienen competencia», dice.

Moquegua, más que solo comida

 

Pero la feria también le sirvió a la gente para conocer esta región de Perú, distante a solo dos horas de Arica. Zona productora de cobre (tiene la mina de cobre a tajo abierto más grande del país), valle de piscos y aceitunas, y una ciudad-puerto con un hermoso malecón, Moquegua se abre paso dentro del circuito del turista interno y también del extranjero. Fue fundada por los españoles en 1541 y sus habitantes se dedicaron principalmente a la vinicultura. Uno de sus atractivos principales es el cerro Baúl, antigua ciudadela de la cultura Wari y que dada su ubicación, jugó un rol clave en la historia de este lugar. Moquegua es también una zona donde se da muy bien el pisco, por lo que existen rutas de pisco, rutas de olivos centenarios y hermosos alrededores.

 

Ilo, por ejemplo, es una ciudad-puerto dentro de Moquegua de 69 mil habitantes. Puerto pesquero, se usa para exportar cobre. Se dice que aquí desembarcaron las tropas chilenas en la Guerra del Pacífico. Durante siglos se dedicó a la producción de aceitunas, pero luego tuvo un auge económico gracias a la industria pesquera. Tiene uno de los malecones más lindos de Perú, un clima de sol los 365 días y extensas y hermosas playas, destacando Pozo de Lizas y Puerto Inglés, con entretenidos toboganes y plataformas para clavados. Desde el muelle principal de la ciudad zarpan botes que dan un paseo por todo el borde costero, lo que permite el avistamiento de aves y lobos marinos. El viaje dura 40 minutos y cuesta $1.600 pesos. Aquí se asentó la cultura chinchorro y la cultura chiribaya. Tiene una famosa glorieta para enamorados con una increíble vista del mar.

 

 

También se puede conocer el pueblo de Torata, de 7 mil habitantes. Pintorescas y estrechas calles, dominadas por panaderías artesanales, coloridas construcciones y una imponente Iglesia, la Iglesia San Agustín, hecha entera de piedra cantera, y aunque no se tiene precisión en su fecha de construcción original, su última reconstrucción data de 1752. Llama la atención lo imponente de la construcción si se compara con el resto del pueblo, pero era una manera que tenían los colonos para imponer la religión a los locales, penando con la muerte la desobediencia. Una red subterránea de catacumbas hablan también de su pasado.

 

En tanto, Tacna es un paso obligado para entrar y salir vía terrestre, ideal para un turismo de compras, con precios muy convenientes para los chilenos, sobre todo en productos y servicios médicos, como oftalmología, cirugías y más. Se puede conocer el bar Spirit, de Giovani Sánchez, bicampeón nacional de pisco sour. Hace catas y también una pequeña clase para que los extranjeros se lleven la receta original de vuelta a sus países. O también una parada por el restaurant El Hueco, del chef Alexis Gonzáles. El local tiene más de 70 años y también ofrece la modalidad de enseñar a cocinar los platos que se van a consumir. En esta ocasión, ceviche: «pueden usar cualquier tipo de pescado, siempre y cuando esté fresco. No existe un solo pescado para este plato», dice. Consultado por qué cree que la cocina peruana es de las mejores del mundo, Gonzáles responde: «Hace años empezábamos a cocinar a las 9 de la mañana para comer cinco horas después. Gastón Acurio tuvo un papel muy importante en enseñarnos que los ingredientes tienen que estar frescos y eso marca mucho la diferencia. Lo otro es que nadie tiene la sazón que tenemos acá», cierra.

 

 

 

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