VIÑA 1
Para desarrollar el potencial que tiene el país en enoturismo e incentivar a que los turistas gasten en el país, el Gobierno impulsó el proyecto «Transforma Chile», que está liderado por Corfo y conformado por una serie de organizaciones públicas y privadas. En el marco de este plan, ayer se presentó el programa estratégico de enoturismo Chile, el que pretende impulsar el desarrollo de esta actividad en todas las viñas del país al 2025.

 

«Transforma Chile» pretende para el 2025 tener abiertas a los turistas las 400 viñas que existen en el país.


 

VIÑA 2

 

«Si tú proyectas un crecimiento razonable, sin ningún problema va a haber 400 bodegas abiertas al turismo. Ahora tenemos que ver qué hacemos para lograr nuestros objetivos», explicó el presidente del programa estratégico mesorregional de enoturismo Chile, José Miguel Viu.

 

 

VIÑA 3

 

 

Pese a que Chile es el cuarto exportador mundial de vino, que este producto llega a 150 países, y que el año pasado fue consumido por 1.900 millones de personas, el turismo vitivinícola nacional aún no figura en los rankings internacionales. Muestra de ello es que de las 400 viñas que hay a lo largo del territorio, solo 93 están abiertas al turismo. Para levantar un diagnóstico y establecer los desafíos del sector, Corfo destinó US$ 250 mil. «La idea es tener una mirada de futuro para el desarrollo productivo de distintos sectores, para ver las necesidades que hoy tenemos y así posicionarnos como un destino de clase mundial», señaló la subsecretaria de Turismo, Javiera Montes.

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1 comentario

  1. El vino es cultura, sobre todo el buen vino, por tanto si se desea desarrollar en Chile el sector del «ENOTURISMO» debe estar enfocado al aspecto del ocio cultural y al turismo rural, para diferenciarlo de otros competidores internacionales del enoturismo como España, Italia, Francia, Argentina, Australia, California, etcétera.

    1) En el caso de Chile, perfectamente se puede maridar el astroturismo con el enoturismo, como hace Viña Santa Cruz en el valle de Colchagua y algunos viñedos españoles.
    2) La construcción de un eje vinícola, tomando como inspiración el «eje cafetero» del turismo colombiano. Pero, en el caso chileno, como plan piloto, puede incluirse en ese eje vinícola, diversos atractivos en torno al vino como la construcción de un «Museo Internacional del vino chileno», la construcción de un anfiteatro rural para la celebración del «Festival Anual del Vino», la construcción de una hacienda vinícola que sirva de hotel rural con actividades enológicas dentro de su oferta temática, la instalación de un liceo industrial del vino en alguna ciudad que esté dentro del eje vinícola, etcétera.
    3) introducir el turismo de salud en torno a la vinoterapia que pueden ofrecer los mismos viñedos.
    4) Desarrollar una arquitectura distintiva al vino chileno. Por ejemplo, en Francia, las principales empresas vinícolas tienen un castillo construido en los alrededores de sus viñedos, dando un aire de glamour a los vinos franceses. En Chile, las empresas vinícolas pueden construir una especie de hacienda hotelera, en un estilo de casona rural al estilo chileno que, con el tiempo se convierta en un sello distintivo del vino chileno.

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