Trenes turísticos en Chile, un viaje al pasado

A propósito de la largada de la temporada de invierno de los trenes turísticos en Chile, seleccionamos seis trenes que alguna vez recorrieron el país y que actualmente ofrecen servicios de transporte y turismo. A continuación, un viaje por nuestro patrimonio ferroviario.

De todos los medios de transporte, los trenes de Chile son quizás los que evocan más memorias y nostalgia entre los chilenos. Tuvieron su auge hasta la década de los 50’, cuando eran una actividad casi monopólica en el área de transporte. La aparición de nuevos medios, sumado a la falta de inversión para manutención y reposición de equipos, hizo que los trenes fueran desapareciendo de poco de nuestro panorama.

En 2017 los trenes turísticos transportaron a más de 33 mil personas, superando a los 30 mil que lo hicieron en 2016, y se espera que en 2018 esa cifra siga aumentando. Con la largada de la temporada de invierno del turismo ferroviario, quisimos recoger lo mejor de nuestro patrimonio (algunos declarados monumento nacional) y hacer un viaje al pasado por los rieles que alguna vez vieron a estas locomotoras recorrer el país con su característica chimenea y silbido que alertaba a todos que ya venía el tren.

 

1.- Tren turístico Arica – Poconchile

Tren turístico Arica - Poconchile

El tren Arica-Poconchile destaca los atractivos turísticos y patrimoniales de la región de Arica y Parinacota, dando a conocer la herencia cultural, historia y pasajes del Valle del Lluta. El tren está compuesto por dos vagones suizos marca Schindler recorriendo principalmente la red norte e internacional. El ferrocarril pasa por el Valle de Lluta, donde se pueden admirar los geoglifos El Gigante y Las Colcas. Pero es en el final de la ruta, en Poconchile, a 36 kilómetros de Arica, donde los visitantes se relajan y comparten junto a los más ricos platos de la zona y una oferta de artesanía típica.

2.- El Tren del Recuerdo

Tren del Recuerdo

El Tren del Recuerdo (declarado monumento nacional) evoca el antiguo viaje en tren que, desde principios del siglo XX, unió la ciudad de Santiago con San Antonio. La naturaleza del paisaje del campo chileno, el paso por la Cordillera de la Costa, el mar y la magia de un tren antiguo generan una sensación única para los pasajeros.

El viaje de 110 kilómetros es una invitación a viajar como en antaño, a disfrutar de los paisajes, del tren y de la atención a bordo. El convoy, encabezado por dos locomotoras diesel-eléctricas de las décadas de 1950 y 1960, cuenta con distintos tipos de vagones que se ajustan a lo que cada pasajero busca de este servicio, con antiguos coches alemanes de 1923 de interior de madera y ventanas que se pueden abrir, coches de la década de 1950 con la comodidad de las primeras unidades con aire acondicionado y asientos tipo pullman, y el coche Súper Salón de 1929 con amplios ventanales que permiten una vista privilegiada del entorno. Este 2018 cumple siete años de operación ininterrumpida.

3.- Ramal Talca – Constitución

Inserto en lo más profundo del Chile rural, el recorrido de 88 kms. del Ramal Talca – Constitución bordea la ribera norte del río Maule por aproximadamente tres horas, recorriendo las comunas de Talca, Maule, Pencahue y Constitución. El Ramal Talca – Constitución, durante mucho tiempo, concentró gran cantidad de tráfico de pasajeros y carga entre todas sus localidades. En las décadas de 1970 y 1980, cuando el transporte ferroviario había declinado en gran parte del país, el ramal mantenía un elevado movimiento de carga, gracias a la planta de celulosa Celco en Constitución. Han pasado más de cien años y el paisaje en torno al Ramal Talca – Constitución no ha sufrido el paso del tiempo. Se recuerda el pasado y las tradiciones rurales a bordo de este Buscarril, herencia viva de un territorio de valor histórico y cultural único.

4.- Tren Turístico Corto Laja

Tren turístico corto laja

El tren turístico Corto Laja es un recorrido turístico entre Talcahuano y Laja, bordeando el río Biobío. Se diferencia del tren regular ya que incluye una serie de actividades complementarias, como entretención a bordo, paradas programadas para visitar ferias de productores locales en Hualqui, Talcamavida y San Rosendo; un circuito guiado por ex ferroviarios a las antiguas instalaciones de San Rosendo, opciones de circuitos en Laja y mucho más. Cumple además un rol social al conectar lugares apartados que se encuentran entre Hualqui y San Rosendo (Quilacoya, San Miguel, Unihue,Valle Chanco, Los Acacios, Gomero y Buenuraqui, entre otros), cuyos habitantes no cuentan con otro medio de transporte para llegar hasta los centros urbanos. Anualmente son más de 550 mil las personas que lo utilizan. Cuenta con un subsidio del Ministerio de Transporte por atender zonas aisladas.

5.- El Valdiviano

Tren El Valdiviano

Los vagones de El Valdiviano, de fabricación alemana, datan del año 1920, toda una reliquia que permitirá a los turistas disfrutar de un viaje único y que además entrega las comodidades de un coche comedor. Todos estos vagones, que tienen una capacidad de 390 personas, son arrastrados por una locomotora a vapor que llegó a nuestro país en 1913 y que 103 años después continúa transportando a las personas para que puedan ser testigos no solo de un viaje en el tiempo que nos traslada al pasado ferroviario de nuestro país, sino que también de las maravillas que nos ofrece el paisaje de la Región de Los Ríos: el río Calle-Calle, sus volcanes y sus bosques milenarios.

El tren pasa por las estaciones de Huellelhue, Pishuinco y Antilhue, donde los pasajeros pueden bajar del tren por un par de horas, para disfrutar de la Fiesta Costumbrista preparada especialmente para los pasajeros, dónde podrán degustar gastronomía del lugar y ver el trabajo de artesanos. En ese periodo “El Valdiviano” procede a girar en la tornamesa, para retomar en dirección hacia Valdivia.

6.- Góndola Carril

La Góndola Carril es un servicio turístico patrimonial que opera entre Los Andes y Río Blanco durante los meses de otoño, invierno y primavera. Sube 34 kilómetros por la antigua vía que correspondía al Ferrocarril Trasandino Central que unía Los Andes con Mendoza. Se trata de un antiguo bus, que data de la década de 1920 y tiene capacidad para 27 personas en butacas dobles. Usualmente se ocupaban para el transporte de turistas hacia el Hotel Portillo y luego para faenas de mantenimiento de vía. En 1998 fue declarada Monumento Nacional y luego reinició sus servicios de pasajeros como servicio turístico gestionado por la Corporación del Patrimonio Ferroviario y EFE, que se mantienen hasta hoy. Sus viajes se programan desde marzo hasta diciembre.

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