Un Observatorio Astronómico en la Cordillera de Nahuelbuta

En esta columna, el científico chileno, José Maza, plantea la necesidad de contar con observatorios astronómicos en todas las regiones de Chile, y propone al Parque Nacional Nahuelbuta como un lugar a considerar, pues a juicio del destacado astrónomo, la zona permite disponer de un buen número de noches despejadas, con nula o mínima contaminación lumínica y con una atmósfera transparente, ideal para observar el cosmos.

 

Chile es la principal sede operativa de la astronomía del mundo. Nuestro país reúne condiciones privilegiadas para la observación del universo. En su larga geografía los lugares óptimos están en la zona norte —desde más o menos Antofagasta, talvez un poco más allá, Tocopilla, hasta el Valle del Elqui—. Son, ciertamente, los mejores lugares del mundo.

Pero Chile es muy largo y como en astronomía es muy importante que el cielo sea muy oscuro el país cuenta con otros lugares privilegiados para el desarrollo de esta ciencia. En el norte chileno los telescopios más avanzados del mundo necesitan una calidad de atmósfera extraordinaria.

Y si uno tiene un telescopio con un lente de medio metro o de un metro de diámetro, las imágenes que uno puede tomar en un lugar con una visibilidad extraordinaria o en uno con visibilidad buena o normal son casi iguales.

Por esto yo creo que en todas las regiones tendría mucho sentido contar con observatorios astronómicos, que puedan no ser solo un actor de la ciencia sino sobretodo ser un aporte al panorama educativo nacional. Porque para un niño observar el cielo nocturno a través de un telescopio bajo la guía de un profesional, que le explica cómo funciona y cuáles son los datos que está tomando, es una experiencia inolvidable.

Hace unos meses estuve en Chillán y había unos lugares maravillosos para la observación astronómica; incluso conocí otros más al sur, en los alrededores de Temuco. También es cierto que en algunas zonas muy lluviosas —los alrededores de Valdivia, por ejemplo— no sería sensato tener un telescopio de dos metros porque van a poder usarlo unas dos noches a la semana.

«Es verdad que es más seguro para observar el universo el Cerro Tololo que la Cordillera de Nahuelbuta, pero los datos que se puedan tomar en la zona costera de la Araucanía podrían tener un inmenso valor».


Pero al norte de Valdivia, en Temuco y hacia la zona costera, en la Cordillera de Nahuelbuta, es seguro que hay un buen número de noches despejadas, con nula o mínima contaminación lumínica y con una atmósfera transparente, ideal para observar el cosmos.

Ahora hay telescopios robóticos operando en el norte, como el del Observatorio Interamericano Cerro Tololo (CTIO), en Coquimbo, donde incluso se nubla un par de veces a la semana. Y en esos días puede que el telescopio de Nahuelbuta tenga una visibilidad extraordinaria, pueden complementarse. Es seguro que van a ser más los días óptimos para observar el cielo en Cerro Tololo que en Nahuelbuta, pero los datos que se puedan tomar en la zona costera de La Araucanía con un telescopio robótico de cincuenta u ochenta centímetros podrían tener un inmenso valor.

Los telescopios robóticos de CTIO están conectados a una red de colegios de los Estados Unidos. Entonces los estudiantes le piden al telescopio la observación de determinados objetos estelares, el telescopio mete las solicitudes en una cola y va sacando las imágenes y las archiva en un depositorio en ese país. Tener algo así en Chile sería muy lindo y estimulante.

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