En entrevista con revista Enfoque, Helen Kouyoumdjian nos dice que Chile se está enfrentando a nuevos desafíos dado el volumen de turistas que ingresan; que el vino es hoy nuestro mejor embajador; que San Pedro necesita un plan urgente para combatir el flujo de pasajeros; que el turismo es uno de los mejores indicadores del desarrollo de un país, y que la Caleta Chañaral de Aceituno, en la región de Atacama, es de esos lugares “increíbles que no tienen la difusión que se merecen”.

 

Helen Kouyoumdjian ha estado toda su vida ligada al turismo. Tanto así que se siente como “un pez en el agua” cuando habla de su nuevo puesto como Vicepresidenta ejecutiva de la Federación de Empresas de Turismo de Chile, Fedetur. Antes de partir su carrera, eso sí, tuvo un paso como jugadora de hockey. “Jugaba para el equipo de ex alumnas de mi colegio y después jugué dos temporadas en Sudáfrica, donde el deporte es semiprofesional”, recuerda. Cuando volvió a Chile entró a trabajar como relacionadora pública en el hotel Crown Plaza y 12 años más tarde terminaría siendo la directora para América Latina y el Caribe de la cadena. Además de otros importantes trabajos y un magíster en España, integró la subsecretaría de Turismo, como jefa de División e Inversión. Hace dos meses que asumió en su nuevo cargo en Fedetur.

“Chile está en un momento muy importante. Está entrando en las grandes ligas del turismo, este es un punto de inflexión. Toma en cuenta que terminamos el 2017 con cerca de 6,5 millones de turistas ingresados. Es una buena noticia, pero hace que nos demos cuenta de nuestra capacidad para recibir esa cantidad de gente. Tenemos más exigencias ahora. Hay que preguntarse, ¿podemos soportar esta cantidad de gente?”. Kouyoumdjian reconoce que hay tres destinos que están amenazados. “Isla de Pascua, pero con la nueva ley se va a regular el flujo; Torres del Paine, que se veía siempre sobrepasada, ha hecho un buen trabajo para ordenar los flujos, de la mano de Conaf y las autoridades medioambientales. El que veo más vulnerable es San Pedro. Necesita urgente un ordenamiento y poner de acuerdo a los actores, para que se preserve el medioambiente y para que la gente local no termine odiando a los turistas como pasa en muchas partes del mundo”.

 

“El turismo tiene la capacidad de generar empleos en los sectores que más lo necesitan y además se desarrolla en regiones. Vivimos luchando contra la descentralización y el turismo es completamente atomizado geográficamente. Cualquier industria lo quisiera”.

Sobre el fuerte impacto que tiene el turismo en el desarrollo de Chile, Kouyoumdjian explica que es, principalmente, porque genera empleo. “En Chile hay 400 mil empleados derivados del turismo. Un 60% de las personas que trabaja en turismo son mujeres, y un 31% son personas jóvenes, entonces genera empleo y lo hace en los sectores que más lo necesitan. Lo otro es que se desarrolla en regiones. Vivimos luchando contra la descentralización y el turismo es completamente atomizado geográficamente. Eso es algo que cualquier otra industria se quisiera”.

Explica que el mayor desafío que va a enfrentar la industria es poder dar un salto hacia la innovación. “Hay muchos nuevos temas y nichos que están apareciendo. El cambio climático, las nuevas tecnologías, el nicho LGBT+. Hay que ser innovadores, que es algo que nos ha costado, hay que ser más arriesgados. Y no hablo de una innovación tecnológica, la innovación está en nuestra cabeza. Pero en la medida que se vayan incorporando las generaciones más jóvenes, la influencia internacional, la presión del mercado, no tengo duda de que el turismo va a ser innovador”.

¿Qué es lo que mejor nos representa hoy en el exterior?

-Son muchas cosas. Pero el que mejor nos representa es el vino, porque el vino llega a la mesa. Estamos presentes en millones de mesas alrededor del mundo con el vino chileno. Con eso nace un deseo de venir a Chile y conocer sus viñas. Cuando yo trabajaba en el Crown Plaza, en los 90′, venían brasileños, pero jamás iban a las viñas; venían a la nieve, a conocer Santiago, pero el vino no era algo que tenían dentro de su cultura. Hoy el 95% de los turistas que visitan viñas son de Brasil. Es impresionante.

¿Qué destino le atrae y que no tiene la suficiente difusión? 

-Podría destacar muchos, pero se me vienen dos a la mente: uno es Caleta Chañaral de Aceituno, al sur de Atacama. Hay avistamiento de ballenas, y los pescadores, que antes se dedicaban a recolectar locos, se volcaron al turismo. Es un lugar increíble que no tiene la difusión que merece. El otro es Vilches, en la región del Maule. Es como el sur de Chile pero más cerca de Santiago. Son dos destinos que tienen mucho que dar.

¿Algún destino que tenga pendiente? 

-Sin lugar a dudas, la Antártica. Ese es un lugar que hay que conocer una vez en la vida.

 

 

 

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